ALIMENTACIÓN CONSCIENTE

“Agua de vida”

1. ARTÍCULO:

Todos sabemos de la importancia de mantener una correcta hidratación. Hemos oído cientos de veces que debemos beber al menos dos litros de agua al día. Sabemos que nuestro cuerpo necesita inexorablemente agua para funcionar, ya que la vida no puede sostenerse sin ella. Entre el 60% y el 70% de nuestra masa corporal es agua. Es una realidad que no admite discusión. Sin embargo, no siempre cuidamos de atender esta necesidad adecuadamente.

Hacernos más conscientes de las consecuencias de una deficiente hidratación posiblemente afianzará nuestra decisión de atender mejor este aspecto esencial de nuestro bienestar

¿Sabías que sentir sed es señal de que ya hemos sometido al cuerpo a un estado de deshidratación?

La sed es en realidad un mecanismo de compensación tardía, que sólo se manifiesta cuando el cuerpo no ha podido, mediante mecanismos internos, mantener el equilibrio. Podríamos considerar por tanto que la sed es una alarma que acciona nuestro cuerpo para avisarnos de que estamos desatendiendo el suministro de un nutriente clave. Como en cualquier situación, lo ideal es no tener que llegar a pulsar la alarma ¿verdad?

Démonos cuenta, además, de que se trata de una situación generadora de estrés biológico. El agua es necesaria para la vida y nuestro cuerpo interpreta su falta como un grave peligro ¿qué puede ser más estresante que ver la vida amenazada?

Por ello, la respuesta del estrés no se deja esperar y ante la falta de agua el cuerpo responde elevando los niveles de cortisol y adrenalina en sangre con el fin de ponerse en “modo supervivencia”, activando los mecanismos que nos harán retener líquidos y redistribuir el agua interna de la manera más eficaz posible. Comprender este funcionamiento de nuestro cuerpo nos permite darnos cuenta de lo que en realidad significa tener sed, darle la importancia que en tiene y desde una actitud más consciente mantenernos adecuadamente hidratados.

La sed no es el único síntoma de que el equilibrio se ha alterado.  Hay otras muchas señales que pueden estar relacionadas con un estado de deshidratación crónica leve, como dolor de cabeza, irritabilidad, mareo, cansancio o somnolencia. ¡El agua puede ser la “medicina” para estas dolencias!

Observemos y experimentemos. Desde una actitud de escucha atenta podremos percibir y satisfacer las necesidades de nuestro cuerpo en la medida y momento adecuado.

Cuando hablamos de hidratación hablamos de agua, no de cualquier líquido. Agua es lo que necesita nuestro cuerpo. Otras bebidas, aunque contienen agua, no nos hidratan en la misma medida y algunas de ellas, como las bebidas azucaradas, el alcohol, el café o el té, incluso contribuyen a la deshidratación. ¡Quien no se ha tomado una cerveza o un refresco en un día de calor para calmar la sed y se ha dado cuenta de que su sed no se calmaba! Si no queremos renunciar a estos “placeres” ¡bebamos antes un buen vaso de agua!! y observemos como lo recibe nuestro cuerpo.

2. CLAVES:

  • Una correcta hidratación es fundamental para el sostenimiento de la vida.
  • La sed es una señal de deshidratación.
  • La falta de agua pone a nuestro cuerpo en “modo supervivencia” activando mecanismos como la retención de líquidos.
  • La cantidad de agua que se recomienda beber diariamente (entre 2 y 2,5 litros) ha de ajustarse a las particulares necesidades y situaciones. 

El agua es un nutriente esencial para nuestro organismo, con múltiples funciones, entre las que podemos señalar:

  • Transporta al interior de las células las sustancias que necesitan llevándose los productos de desecho.
  • Participa en la digestión de los nutrientes y en su disolución.
  • Evita el roce en las articulaciones
  • Interviene en dar volumen y forma a las células.
  • Mantiene la temperatura corporal mediante el sudor.
  • Es el medio líquido donde se encuentran disueltos todos los fluidos corporales como la sangre, orina, heces, secreciones digestivas, etcétera.

¡Interesante!, ¿verdad?

3. PROPUESTA ACCIÓN CONSCIENTE:

"Atención en el AGUA"

Durante el día de hoy apunta cuántos vasos de agua bebes y en qué momentos. Ve realizando el registro a lo largo de la jornada, no esperes a que llegue el final del día puesto que puedes perder información al hacerlo desde la memoria.

Apunta también si tomas otro tipo de bebidas. Al terminar la jornada observa tu registro y saca conclusiones, ¿bebes lo suficiente y de manera equilibrada a lo largo del tiempo? ¿sustituyes el agua por otras bebidas?

Ahora puedes preguntarte: 

  • ¿Cuánta agua bebes al día? Apunta los vasos de agua que te bebes y en qué momentos. ¿Qué otro tipo de bebidas tomas? Date cuenta de si están “sustituyendo” al agua necesaria.
  • ¿Observas señales y síntomas en tu cuerpo que pueden estar relacionadas con la deshidratación?
  • Mantente en atención a la sensación de sed. ¿Se manifiesta con frecuencia? ¿La atiendes inmediatamente?
  • ¿Te hidratas adecuadamente en situaciones donde la demanda de agua es mayor, como por ejemplo durante la práctica de ejercicio físico?

¿Te has parado a pensar de dónde procede el agua que hoy forma parte de tu cuerpo?

A fecha actual el origen del agua en la tierra no está totalmente claro y coexisten diferentes teorías al respecto, pero lo que sí está claro es que el volumen total de agua en nuestro planeta se mantiene estable desde hace millones de años. Es decir, el agua que hoy circula por nuestro planeta es la misma que lo hacía entonces, en un ciclo continuo de transformación en su estado, de vapor, líquido o sólido. Es la misma agua la que circula entonces, desde aquellos remotos tiempos, por cada uno de los seres vivos, ¡por cada uno de nosotros! ¿Dónde habrá estado antes el agua que ahora se encuentra en el interior de tus células? ¿habrá recorrido ríos y océanos, habrá caído en forma de lluvia en lugares lejanos y se habrá filtrado a las entrañas de la tierra, habrá formado parte de un glaciar o de las células de otros animales o personas? Quien sabe que parajes lejanos habrá recorrido y cuáles recorrerá cuando abandone tu cuerpo ¿Sabías que bebiendo unos dos litros de agua al día reciclamos toda el agua de nuestro cuerpo en unos cincuenta días aproximadamente?

Darnos cuenta de este movimiento de este flujo permanente nos hace sentir la interconexión: el agua nos une a la tierra y a todos los seres vivos. 

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