Código Ético

Para el ejercicio del Acompañamiento Transpersonal

Nuestro compromiso ético: valores y principios de la EDTe

Marco formativo y ético de la Escuela de Desarrollo Transpersonal

Las actividades y formaciones ofrecidas por la EDTe están orientadas a cultivar la autoindagación, el crecimiento interior y el desarrollo personal El autoconocimiento y la autonomía personal se promueven desde una perspectiva laica y no doctrinal. Cada propuesta, según su temática, introduce conceptos, encuadres y recursos que favorecen una comprensión global del proceso humano, y promueve la práctica de la meditación como entrenamiento atencional.

Nuestras formaciones constituyen una base sólida sobre la que el alumnado puede profundizar en su proceso y, eventualmente, acompañar a otras personas interesadas en su desarrollo. En ningún caso sustituyen el diagnóstico o tratamiento de procesos psicopatológicos, ni abordan situaciones que requieren intervención clínica especializada. Tampoco constituyen un tratamiento psicológico o psiquiátrico, aunque puedan ofrecer elementos que lo complementen desde una mirada integradora.

Como escuela dedicada a la formación en Desarrollo Transpersonal, nuestra labor se centra en ofrecer herramientas, conocimientos y acompañamiento pedagógico para el desarrollo profesional de nuestro alumnado. Debido a la diversidad de normativas existentes en cada país, y a los cambios que pueden producirse en los marcos legales, no podemos ofrecer indicaciones legales concretas ni asumir responsabilidades sobre el ejercicio profesional. Por ello, recomendamos encarecidamente a nuestro alumnado que consulte con asesores legales o instituciones pertinentes en su país de residencia para ejercer su actividad de forma ética, segura y conforme a la legislación vigente.

Código Ético

La figura del Acompañante, Consultor o Instructor Transpersonal surge en respuesta a una necesidad creciente de acompañamiento en procesos de desarrollo personal, autoconocimiento y expansión de la conciencia, en personas que se reconocen en estado de salud emocional.

A través de herramientas vivenciales, tales como la atención plena, la escucha consciente y el estado de presencia, este acompañamiento facilita el despliegue de recursos internos, valores profundos y una mirada amplia hacia la vida.

El presente Código Ético ofrece una guía clara y consciente para el ejercicio profesional, promoviendo una práctica respetuosa, ética y alineada con los principios del acompañamiento transpersonal.

1. Marco de actividad

El acompañante transpersonal ejerce su labor desde una mirada integradora, con el propósito de apoyar el despertar de la conciencia. Su práctica se orienta a facilitar procesos de autoconocimiento, transformación interior y conexión con el sentido profundo de la vida.

Para ejercer el acompañamiento de forma ética y responsable, es fundamental que se informe sobre la normativa vigente en su país de residencia. Dado que los marcos legales varían significativamente entre regiones y pueden cambiar con rapidez, se recomienda consultar con asesores legales o instituciones pertinentes para garantizar una práctica alineada con la legalidad.

2. Respeto a los límites profesionales

El acompañante transpersonal no realiza diagnósticos clínicos ni tratamientos de trastornos mentales. Bajo ningún concepto sustituye la labor de profesionales sanitarios como psicólogos, psiquiatras o médicos. Su labor se basa en herramientas vivenciales que promueven el bienestar desde una perspectiva no médica.

Ante la presencia de síntomas que excedan el marco del acompañamiento transpersonal (como trastornos graves del estado de ánimo, conductas de riesgo, desregulación emocional severa o indicios de patología), el acompañante transpersonal tiene la obligación ética de derivar al consultante a profesionales sanitarios cualificados.

3. Transparencia y honestidad

El acompañante transpersonal informa con claridad sobre: su formación y acreditación, el tipo de acompañamiento que ofrece, y los límites de su práctica profesional. Así mismo, evita el uso de términos como ‘terapia clínica’, ‘tratamiento psicológico’ o ‘paciente’, y emplea expresiones como ‘proceso de acompañamiento’, ‘consultante’ o ‘persona en proceso’.

El Terapeuta / Consultor / Educador Transpersonal mantendrá un espacio seguro y confidencial en el ejercicio de su labor. Asimismo, evitará establecer un vínculo de ámbito personal con el consultante durante el proceso de acompañamiento o asesoramiento, de forma que se mantenga una perspectiva ecuánime en la labor profesional.

4. Confidencialidad y respeto

El acompañante transpersonal se compromete a crear un espacio seguro y confidencial, al tiempo que actúa con respeto profundo hacia la diversidad y la libertad interior.

Para preservar una mirada ecuánime y profesional, evita establecer vínculos personales con la persona consultante durante el proceso de acompañamiento, así como fuera de él. Esta distancia ética favorece la claridad, la neutralidad y el respeto por el proceso individual

5. Formación continua y supervisión

El acompañante transpersonal mantiene un compromiso activo con su Desarrollo, cultivando espacios de formación continua, supervisión y práctica personal. Estos pilares sostienen una labor ética, consciente y en constante evolución, en coherencia con los valores del acompañamiento transpersonal.

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Martes 30 Septiembre: Constelación en Vivo

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