MINDFULNESS
“El cuerpo sabio“
1. ARTÍCULO:
El cuerpo humano tiene su propio lenguaje. Continuamente se está expresando con nosotros mismos y con los demás. Por ejemplo, el 80% de la información recibida en una conversación nos llega a través del lenguaje corporal.
Nuestro cuerpo es un gran lienzo donde han quedado inscritas, a nivel celular, memorias de experiencias pasadas e incluso memorias heredadas genéticamente. Estas memorias son la causa de muchas de nuestras reacciones, donde el cuerpo percibe lo que ocurre como algo ya conocido con anterioridad y desde ahí, ejecuta el patrón de comportamiento elegido inconscientemente mucho tiempo atrás.
Por otra parte, nuestro cuerpo está en proceso constante de cambio. Es espacio donde poder crear y transformar diferentes paisajes que la propia madurez y el ciclo vital va dibujando. Tenemos la capacidad de ser verdaderos artistas que van creando su mejor obra: nosotros mismos. Una obra en la que se incluyen todos y cada uno de los bocetos previos que nos ha ido conformando. Esta capacidad plástica y creativa necesita de un discernimiento claro y para ello, la relación con el cuerpo es piedra angular.
Para habitar con consciencia nuestro cuerpo hay que escucharle. Su lenguaje es directo y claro. No obstante, al estar desatentos e ignorar las señales, lo más probable es que tarde o temprano, el cuerpo pase factura: síntomas de falta de energía, desequilibrios hormonales, contracturas musculares, tensiones crónicas, zonas insensibles, enfermedades…
La escucha del cuerpo es la base de todo el poder transformador que promueve mindfulness. Permite desplegar la capacidad de atender con discernimiento sus múltiples necesidades y al mismo tiempo, crear nuevos hábitos y corrientes neuronales para relacionarnos con el presente de manera más coherente.
El cuerpo es una totalidad sintiente, cuyo sistema nervioso nos permite pensar. Por ello, cuando queramos darle un valor integrativo no será erróneo referirnos a él como el psicocuerpo. Las capacidades atencionales forman el conjunto de potenciales que nuestra naturaleza dispone. El entrenamiento mindfulness las cultiva y desarrolla en beneficio de la vida.
10 beneficios Mindfulness si observas tu cuerpo:
- Al hacerte cargo de lo que sientes te abres a comprender qué te sucede
- Reconoces la necesidad de respetar los impulsos básicos de la vida física
- Desarrollas la capacidad de conectar con tu cuerpo y escucharlo
- Habitas tu cuerpo conscientemente y aprendes a leer sus mensajes
- Cultivas el vínculo corporal desde una visión integrativa de tu naturaleza
- Te responsabilizas de tu experiencia física
- Vas desinstalando tus anticipaciones y pilotos automáticos
- Atiendes tu mundo corporal sin reprimirlo ni dejando que te arrastre
- Tomas distancia con hábitos inconscientes
- A través de la consciencia corporal desactivas reacciones y elaboras respuestas
2. CLAVES:
- Nuestro cuerpo se comunica en el tiempo presente. Al llevar la atención al mismo, inmediatamente regresamos al único lugar que existe, el Aquí y el Ahora.
- La causa principal por las que ignoramos lo que nos cuenta nuestro cuerpo es el miedo y la no aceptación a lo que quiera decirnos.
- Prestando especial atención a las zonas que no sentimos, comenzaremos con un proceso de integración de estas y recuperación de la sensación.
3. PROPUESTA ACCIÓN CONSCIENTE:
"El cuerpo te habla"
Durante el día de hoy, sé consciente tantas veces como puedas de las posturas de tu cuerpo. Te proponemos al menos cinco alarmas que puedes grabar en tu móvil, que te recuerden el ejercicio. Cada una te remitirá a prestar atención al cuerpo…
¡Disfruta de esta vivencia!
- Puedes hacer esto en cualquier momento y lugar. En quietud o en movimiento. Sé consciente de si estás andando, de si estás o no de pie.
- Recuerda que el cuerpo es sabio y va dándonos pistas que nos hablan y sugieren constantemente mayor escucha y atención. En cada momento, para cada actividad, el maravilloso engranaje que es nuestro cuerpo hace sus ajustes para que mantengamos determinada postura.
- Fíjate en los ajustes que hace tu cuerpo ahora mismo, mientras lees. Observa, siente.
- Déjate maravillar por ello.
- Cuando suene la alarma, sé consciente del lugar en el que te encuentras y siente cómo tu cuerpo se amolda a lo que estás viviendo, poniendo en juego mil músculos en un delicado y sincronizado movimiento.
- Sé consciente de si tus posturas tienen algún propósito (“Camino rápido porque llego tarde”), o no (“Paseo y contemplo el verdor del parque”).
- Sé consciente de si tu cuerpo refleja una emoción interna (“Estoy en tensión y enfado” o “salto de alegría””).
- Sé consciente de cómo tu cuerpo influye en tu mundo emocional (“Qué cansancio, qué fastidio…, me siento un rato para descansar”).
Ahora puedes preguntarte:
- ¿Cómo habitas tu cuerpo? ¿Prestas suficiente atención a tu cuerpo? ¿Cómo?
- Detente en los siguientes aspectos y reflexiona: Descanso. Ejercicio físico. Alimentación. Salud. Estética. Cultivo de los sentidos. Artes creativas.
- ¿Intuyes o tienes experiencia de cuáles son tus “zonas exiliadas”?
- Observa tu psicocuerpo como un lienzo en proceso: si tuvieras que decidir tu siguiente trazo con el objetivo de conectar con tu propia sensibilidad corporal ¿qué paso darías? ¿qué necesitas para dar ese paso? ¿qué creencia (s) te lo impide? ¿cuál es tu motivación para dar este paso?
“Estos dolores que sientes son mensajeros. Escúchalos” Rumi