TERAPIA de PAREJA

Seguridad o libertad

1. ARTÍCULO:

“Seguridad versus Libertad” ha sido el binomio en el que se mueve una gran parte del proceso del crecimiento humano: a mayor seguridad, menor crecimiento; a mayor libertad, menor seguridad.

Tal vez esta tradicional formulación señala que el crecimiento y la maduración conllevan el atravesar momentos de gran incertidumbre, momentos que, como “ritos de paso”, permiten la posterior emancipación del ser humano en sus progresivas etapas de crecimiento.

Nacemos identificando nuestro “pequeño yo” con el “yo-mamá, papá, hermanos, casa” y, conforme crecemos, es requisito necesario vivir un proceso de negación y desidentificación que, a menudo, pasa por el tan conocido: “Negar a papá y mamá”.

El proceso de individualización permite a la persona establecer nuevos vínculos elegidos por afinidad y destino. Unos vínculos, cuya salud dependerá, por tanto, del grado de resolución madurativa que se haya realizado con los vínculos de origen.

Si bien este proceso de individualización es clave para el desarrollo, igual necesitamos vincularnos con los demás, lo que nos lleva la conocida “paradoja de la dependencia en la pareja”. Vincularse a alguien significa programar a nuestro cerebro para que busque apoyo en el otro y se asegure su proximidad tanto psicológica como física. Si nuestra pareja no responde a nuestras necesidades, recurriremos a las estrategias necesarias para asegurarnos esa cercanía. Una vez que hemos elegido pareja no tiene sentido preguntarse si hay o no dependencia: siempre la hay.

Cuando contamos con una base de seguridad afectiva, sea o no en una relación de pareja, el mundo está a nuestros pies: corremos riesgos, somos creativos y tratamos de hacer realidad nuestros sueños. Por el contrario, cuando esa sensación de seguridad brilla por su ausencia, nos cuesta mucho más centrarnos e implicarnos en la vida.

Convendrá que identifiquemos nuestras pautas de apego para poder trabajar en la autoconciencia y desarrollo personal, para que una sana dependencia nos permita ser conscientes y maduros en nuestras demandas y respuestas afectivas.

La plena libertad poco tiene que ver con no asumir compromisos: primero debemos tomar consciencia de lo que nos esclaviza y resta libertad en nuestro propio interior, para luego hacer los cambios necesarios a nivel exterior con tal de que éste sea coherente con los propios valores. Es decir, madurar para poder vivir una vida libre.

La promesa de la libertad interior es la de vivir en y con coherencia, y ello nos conduce a una profunda transformación, tanto a nivel interior, como en nuestras relaciones con los demás – en general – y con la pareja – en particular.

Este camino consta de un doble proceso: el intrapersonal, durante el que nos abrimos a la vida; y el interpersonal, durante el que aprendemos a relacionarnos desde la aceptación y el respeto hacia el otro. La relación de pareja se convierte, entonces, en un camino de autoconocimiento, maduración y deseo de ser mejor persona; algo que nos ofrece la oportunidad de trascender los hábitos tóxicos y de relacionarnos más desde el amor que somos.

2. CLAVES:

  • Cuando el ser humano a lo largo de su vida no aprende a individualizarse de la unión simbiótica de origen de sus padres, su proceso de crecimiento se estanca.
  • La individualización es clave para la emancipación y el desarrollo, pero de igual modo las personas necesitamos vincularnos con los demás.
  • Una vez que hemos elegido pareja no tiene sentido preguntarse si hay o no dependencia: siempre la hay. Otra cosa es el tipo de apego sano, evasivo o ansioso.
  • Convendrá que identifiquemos nuestras pautas de apego sanas para poder ser conscientes y maduros en nuestras demandas y respuestas afectivas.
  • La promesa de la libertad interior es la de vivir en y con coherencia, y ello nos conduce a una profunda transformación, tanto a nivel interior, como en nuestras relaciones con los demás – en general – y con la pareja – en particular.

3. PROPUESTA ACCIÓN CONSCIENTE:

"La relación interna con los padres"

Durante el día de hoy te invitamos a que observes la relación interna que tienes con tus padres. Date cuenta si hay algún aspecto que no aceptas de ellos y de lo que vivisteis. Observa si todavía sigues reprochándole algo que no te dieron.

Conviene recordar que aquello que negamos y ante lo que nos resistimos, crece, se fortalece y se sumerge. Finalmente, date cuenta si esos reproches hacia esas personas que te criaron son similares a los que alguna vez le has hecho a tu pareja.

Ahora puedes preguntarte:

  • ¿En qué medida sientes que necesitas sentirte seguro/a en tu relación de pareja? ¿En qué crees que se sustenta tu necesidad de seguridad?
  • ¿En qué medida sientes que podrías aumentar tu libertad dentro de tu relación de pareja?
  • ¿Qué es lo que más te costaría aceptar que tu pareja hiciese dentro del margen de la independencia en vuestra relación de pareja? ¿Qué juicios y/o creencias identificas

 

“Muchos se traicionan en el camino, tal vez porque teman la auténtica libertad. Y los pocos que llegan a la cima se dan cuenta de que la auténtica libertad consiste en elegir con quién compartirla y no en convertirse en misántropos eremitas o misóginos resentidos”

Alfonso Colodrón

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