Las conductas dependientes suelen entenderse como algo que hay que combatir o eliminar. Sin embargo, desde la mirada transpersonal, la adicción puede revelarse como un intento profundo del ser humano de aliviar el dolor y buscar plenitud.
Detrás de cada conducta adictiva hay una parte de nosotros que intenta protegernos, anestesiar el sufrimiento o llenar un vacío interior. En lugar de rechazarla, este camino nos invita a acercarnos a ella con presencia, comprensión y apertura de corazón.
En este taller exploraremos cómo reconocer y escuchar nuestra propia “parte adicta”, comprendiendo qué anhelo, qué herida o qué necesidad profunda puede estar expresándose a través de ella.