En muchas ocasiones, las experiencias difíciles o traumáticas no solo quedan en la memoria: también dejan una huella profunda en nuestro sistema nervioso. Cuando esto ocurre, podemos sentirnos fácilmente desbordados por las emociones, atrapados en estados de activación, ansiedad o desconexión.
En este taller exploraremos cómo reconocer y escuchar nuestra propia “parte adicta”, comprendiendo qué anhelo, qué herida o qué necesidad profunda puede estar expresándose a través de ella.