ACOMPAÑAMIENTO EN DUELO

Pérdida de un ser querido

1. ARTÍCULO:

Aunque todos experimentamos muchas pérdidas a lo largo de la vida, la pérdida de un ser querido no tiene comparación con ninguna otra, por el vacío y la profunda tristeza que te ha traído. Es una de las experiencias más difíciles ya que la herida y el dolor son tan intensos y profundos que el aturdimiento se apodera de todo.

Durante mucho, mucho tiempo recordamos el momento exacto en el que presenciamos o nos comunicaron la muerte de la persona que amábamos. Todo parecía haberse quedado adherido a nuestra mente…, el tiempo no avanzaba y nos sentíamos en medio de una neblina de irrealidad y confusión. Quien tanto habíamos amado, ya no está.

La vida sigue…, pero no entiendes por qué ni para qué. Has perdido el mapa y la brújula… El futuro ha desparecido, es impensable sin él o sin ella. Nada ni nadie puede aliviarte. En tu fuero interno sabes que saldrás adelante, aunque no tienes ni idea de cómo lo harás…, ni siquiera sabes si quieres hacerlo.

Da igual si la relación fue satisfactoria o si tuvo más sombras que luces, momentos significativos pasados aparecerán en tu mente cómo flases espontáneos, sin que les llames, sin que sepas muchas veces qué les ha disparado. Lo dicho y lo que no os atrevisteis a decir…, lo que te gustaría que hubiera sucedido, lo que no quisiste hacer, el daño que sufriste, el dolor que causaste…, todo lo que sientes inacabado para siempre: él o ella ya no estarán para poder terminarlo.

Ni tú tampoco serás ya la misma persona que eras… ¿Quién serás a partir de ahora? ¿Cómo vas a arreglártelas? El miedo y la ansiedad te visitan…

Poco a poco, algo tremendo sientes que empieza a tomar forma en tu cabeza: habrás de inventarte una vida sin él o sin ella. Aunque lo rechaces, aunque te parezca una locura imposible, lo quieras o no, tendrás que hacerlo. Sabes que tendrás que hacerlo. Y eso también te produce un estremecimiento y una angustia que apenas puedes soportar… Aún así, aunque sea en el fondo, muy en el fondo…, sabes que lo harás.

Ciertamente todas las pérdidas son diferentes y cada uno las vive de forma particular. Seguramente, esta pérdida haya traído hasta ti otras. El universo emocional que te envuelve puede que no sea tan desconocido como en un principio crees…

Si en vez de ser tu quien ha sufrido la pérdida, eres quien estás acompañando a alguien que la ha sufrido, sobre todo si es reciente, sin duda va a necesitar que escuches. Demasiado difícil de vivir. Y si lo que dicha persona necesita es compartir su silencio, acógelo también con la misma actitud de amoroso respeto. No hace falta dar respuestas ni consejos. Bastará, las más de las veces, con ofrecer un hombro sobre el que apoyarse cuando parezca desmoronarse, dar escucha y abrazar cuando sea oportuno.

2. CLAVES:

  • Las pérdidas de todo tipo forman parte del discurrir de la vida. La muerte de un ser querido es una de las que tiene un mayor significado y produce una huella más profunda, por el intenso dolor y la profundidad de la ausencia.
  • La respuesta ante un dolor tan intenso puede ser el aturdimiento, la negación… resulta tan incomprensible que, de alguna manera, la vida deja de tener un sentido un significado.
  • Los recuerdos traen las imágenes del pasado, mostrando que ya nada será como antes. Lo nuevo, lo desconocido comienza a intuirse detrás del inmenso vacío de la pérdida.
  • La escucha cálida y respetuosa, el silencio compasivo, son las herramientas esenciales en el acompañamiento en todo proceso de duelo. La evocación del propio dolor ante la escucha del dolor ajeno, es una gran oportunidad para seguir aprendiendo a vivir, integrando la experiencia de la pérdida en el devenir natural de la vida.

3. PROPUESTA ACCIÓN CONSCIENTE:

"IMPREVISTOS"

Durante el día de hoy, mantén atención a los imprevistos, a esas situaciones en las que nos equivocamos de dirección, o hay un repentino cambio de planes… Atención a los elementos con los que contabas y eran imprescindibles en tu plan del hoy, y de pronto hay cambios.

Amplía el foco de tu observación más allá de lo laboral o profesional. Toda tu cotidianidad cabe en esta investigación, desde tu primer pensamiento al despertar, hasta el sueño nocturno. 

Lo importante es que pongas atención y hagas conscientes tus reacciones y actuaciones cuando la ruta de lo previsto desaparece y enfrentas lo incierto.

Ahora puedes preguntarte:

  • ¿Qué emociones sientes más relacionadas con la muerte de un ser querido? Puedes basarte en tu propia experiencia o en lo que has percibido en otras personas que han vivido esa pérdida. ¿En qué circunstancias de tu vida cotidiana sueles sentirlas?
  • ¿Qué personas han desaparecido de tu vida, bien por fallecimiento, conflicto, separaciones geográficas, etc.…? Observa que si las recuerdas es porque hubo algún tipo de conexión o intercambio en la relación con ellas. Escribe al lado de cada nombre el legado (puede ser material o no) que cada una te dejó y el que sientes tú le dejaste a cada una de ellas. 

Aprovecha para reflexionar sobre tus propias pérdidas, sobre tus duelos vigentes u olvidados. El hecho de ocuparte de tus propias pérdidas te permitirá acompañar a otros, acercándote a su experiencia, comprender su lucha y darte cuenta de que es igual y diferente de la tuya, a un mismo tiempo. Agradece a la vida la oportunidad de poder volver sobre ellos y aprender -un poquito más- a vivirlos. Observa con atención. Cuánto más avances en este camino podrás acompañar a otros con mayor conciencia…, a corazón abierto. 

 

Qué injusta, qué maldita, qué cabrona la muerte que no nos mata a nosotros, sino a los que amamos.

Carlos Fuentes

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