El Templo de las Musas

El museion o “templo de las musas” (literal) en Grecia era un centro dedicado a las divinidades protectoras y estimuladoras de arte, donde se había dispuesto lo necesario para que los mejores artistas de la época residieran y trabajaran.

Del mismo modo que la inspiración “mueve” al artista, parece que, al visitar un museo y detenernos ante cada obra encontramos inspiración, algo se mueve dentro de nosotros. En realidad, recorrer las salas de un museo nos propone toda una colección de emociones diferentes, de impulsos.

Las emociones constituyen uno de los elementos clave en nuestras vidas. A lo largo de cada día experimentamos multitud de estados emocionales que, si no sabemos gestionar con atención, pueden conducirnos a comportamientos en muchas ocasiones nada deseados.

Serán muchas las veces en las que experimentemos cómo una emoción “nos atrapa” y arrastra a emociones dañinas. Otras veces intentamos luchar contra un sentimiento o escapar del mismo consiguiendo únicamente generarnos un mayor sufrimiento.

La capacidad de aprender a gestionar con consciencia nuestras emociones, es una de las mayores “inteligencias” que podemos desarrollar si queremos caminar hacia una forma de vivir más plena y consciente.

Aprender a relacionarnos con nuestras emociones desde la atención plena, es la vía que nos permite ir aceptando, comprendiendo e integrando nuestro mundo emocional, de modo que una vez más, podamos ser libres de responder con conciencia, y no de reaccionar arrastrados por cada emoción o tratando de reprimirla inútilmente.

Durante los primeros años de vida nuestra experiencia humana es puramente emocional. En este periodo de nuestras vidas se “imprimen” en nosotros huellas emocionales que condicionan nuestro modo de percibir y sentir nuestra etapa adulta. En realidad, tras nuestro modo de reaccionar y pensar ante determinadas situaciones, casi siempre se esconden emociones profundas que nos acompañan desde nuestros primeros años de vida.

Cuando no somos conscientes de esto, permanecemos atrapados en la trampa de creer que son las circunstancias o las demás personas, las responsables de nuestras propias emociones. Al asumir que cada ser humano es responsable de la gestión consciente de sus propias emociones, nos damos cuenta de que las que achacamos a “esa situación o persona”, son en realidad las que nosotros arrastramos y repetimos desde hace mucho tiempo.

Toda emoción que nos visita está pidiendo nuestra atención y es portadora de un valioso mensaje para que podamos “descubrir y comprender”. Cuanta más resistencia pongamos al sentir de algunas de nuestras emociones, más sufrimiento estéril estaremos asumiendo.

La comprensión que obtenemos al responsabilizarnos de nuestras emociones es la clave para su transformación, cuando comenzamos a atenderlas conscientemente, descubrimos que en verdad son portadoras de valiosos mensajes para nuestra maduración y crecimiento: solo tenemos que comenzar a escucharlas.

Del mismo modo que un museo puede resultar un espacio inspirador en el que “entrenar nuestro mundo emocional”, podemos convertir nuestra vida en un “lugar en el que cultivar” la inspiración, la emoción y el movimiento que cada instante nos propone. Cada maravilloso impulso atendido nos llena de plenitud, pero desatendido nos hunde en la inconsciencia. Llenemos nuestro templo de musas y escuchemos con atención lo que nos dicen.

 

Carlos Borrachero
Tutor EDTe

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