Un estudio avalado por la Asociación Estadounidense del Corazón señala, por primera vez, que la meditación reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares al disminuir el estrés y mejorar la calidad del sueño.

Meditar es una práctica milenaria ligada a religiones y filosofías orientales. Pero en las últimas décadas la han adoptado personas de todas las nacionalidades en Occidente para mejorar su bienestar al reducir el estrés y la ansiedad. Sin embargo, en un reciente estudio, que por primera vez revisa las investigaciones sobre el tema, la American Heart Association (AHA) señala que esta práctica reduciría el riesgo de enfermedad coronaria si se añade a tratamientos farmacológicos y a otros cambios en el estilo de vida.

Aunque aún no se han comprobado a ciencia cierta los beneficios de la meditación, dado que no hay suficientes estudios, la poca evidencia permite a este organismo señalar la importancia de practicarla. “Los beneficios de meditar van mucho más allá de aliviar el estrés”, dice Glenn Levine, autor del trabajo. En efecto, entre los estudios analizados algunos observaban el impacto de la meditación en el estrés, pero también en el proceso de dejar de fumar, la reducción de la hipertensión, la resistencia a la insulina, el síndrome metabólico, la función endotelial, entre otros.

La guía señala que la meditación ideal para obtener estos resultados se realiza en posición de loto o de piernas cruzadas, como la samatha vipassana, la tipo mindfulness, la zen, la raja yoga y la meditación trascendental. La práctica sentada ayuda a reducir los niveles de estrés, ansiedad y depresión, mejorar el sueño y fomentar el bienestar en la persona.

Según los expertos, una persona genera ante el estrés un mecanismo de respuesta que consiste en dos opciones, atacar o huir. Para esto, el cuerpo se prepara al producir hormonas del estrés y aumentar la presión arterial. Además, el cuerpo consume más oxígeno y segrega químicos que provocan inflamación en el organismo. Si bien ese mecanismo era ideal para el hombre de las cavernas, que debía enfrentarse a toda suerte de animales, hoy es demasiado para las presiones modernas que consisten en quedar atrapado en tráfico pesado, tener miedo de dictar una conferencia o cumplir la fecha de entrega de un proyecto. Según la investigación, en esas circunstancias la meditación ayuda a disminuir la respuesta ante el estrés y, por lo tanto, a controlar factores de riesgo para el corazón como la inflamación y los problemas metabólicos.

Así mismo, algunos estudios sugieren que podría bajar la presión arterial aunque aún falta más evidencia para confirmarlo. También contribuye para dejar de fumar, un hábito que genera riesgo cardiaco. “La meditación ayuda a todo, a mejorar la circulación y el funcionamiento apropiado de cada órgano”, dice Antonina Canal, maestra de ashtanga yoga.

El trabajo no se refiere al yoga ni al taichí porque son prácticas más activas y ya se ha probado que la actividad física es buena para reducir el riesgo de problemas cardiovasculares. En el trabajo, publicado en el Journal of the American Heart Association, Levine recomienda meditar bajo la supervisión de un profesional, y no hacerlo por ningún motivo en reemplazo de otras recomendaciones. “No creemos que la meditación deba sustituir un estilo de vida saludable y los consejos de los especialistas”, advierte Levine.

A pesar de los avances en la prevención y el tratamiento de la aterosclerosis, los infartos, los derrames y los problemas cardiovasculares siguen siendo la primera causa de enfermedad y muerte en el mundo. Por eso, los expertos creen que este tipo de intervenciones sencillas, costo-efectivas y accesibles para muchos contribuirían a prevenir la ocurrencia de estos eventos o su repetición. El trabajo concluye con un llamado a realizar más estudios que confirmen sin lugar a dudas todos estos beneficios.

Noticia extraída de: SEMANA