Actualmente, sabemos a ciencia cierta que el arte ha existido desde los principios de la Humanidad, siendo un importante “canal” de comprensión de la realidad circundante.

Al mismo tiempo, el arte ha representado para los seres humanos una forma de religarse con lo trascendente; en este sentido, ha sido un vehículo con lo simbólico y significativo.

La palabra arte viene del término ars, artis que en latín se traduce como habilidad, profesión. Esta palabra tiene su origen en la raíz indoeuropea ar-, que se traduce como ajustar, hacer, colocar. Y es que el acto creativo es mucho más que la simple creación de algo “bonito” desde nuestra actual perspectiva estética: en realidad, el arte nos permite recrear la realidad, ampliando de esta forma nuestra perspectiva.

Yendo un paso más allá, podemos decir que el arte transpersonal incluye una dimensión profunda, así como un propósito nuclear de autoconocimiento. Al mismo tiempo, éste se enfoca en la vida cotidiana y “terrestre”, de tal manera que resulta un arte integral que abarca de todas las dimensiones de la existencia.

El arte vivido desde un nivel transpersonal, es decir, desde un estado de consciencia más amplio y profundo, no resulta en un arte evasivo sino, por el contrario, nos permite integrar nuestra realidad, al tiempo que creamos puentes para ir más allá de lo ordinario.

Como veíamos, todo acto creativo implica renovar nuestra mirada del mundo que nos rodea. Si a este proceso incorporamos, además, la práctica de la atención plena o mindfulness, entonces el acto creativo se convierte en una toma de contacto con nuestra percepción de la realidad, a la vez que en un proceso de remodelación de la misma.

Cuando nos damos cuenta de qué relación tiene lo creado con nuestro mundo interno, entonces convertimos el arte en un camino de autoconsciencia.

¿De qué emociones teñimos nuestra percepción de la realidad?

¿Cuáles son los pensamientos que se generan en esta contemplación?

¿Qué aspectos de nosotros mismos y de nuestra vivencia están aún excluidos o escindidos en nosotros?

La práctica de la contemplación nos lleva una y otra vez al observador de nuestros estos estados internos. El hecho de darse cuenta de los contenidos de la propia consciencia permite que la creatividad surja de un espacio más nítido.

El artista transpersonal va desplegando, de esta forma, una visión más limpia y clara…

…Teje puentes para trascender su propia mente pensante y descubrir espacios de vacuidad y quietud silenciosa…

…Descubre, día a día, que cada acción de su vida puede devenir en arte: el arte de elegir y dar forma a aquello que quiere vivir…

…Se da cuenta de que la verdadera creatividad surge de la sintonía de su mente con la corriente vital que le atraviesa y que le vive.

Al integrar y liberar sus potencialidades en todas las dimensiones de la vida, el artista transpersonal atestigua cómo su creatividad surge desde un sentimiento de certeza y de plenitud existencial.

¿Quieres descubrir al Artista Transpersonal que habita en ti?

Terapia con el Arte