¿Preparase para la muerte?

Habremos oído decir en muchas ocasiones que “para morir bien, antes tenemos que prepararnos”. Y es que, al igual que cualquier otro “acto” importante en la vida, conviene no dejar para el último día lo que podemos aprender progresivamente.

¿Verdad que antes de presentarnos a un concurso de baile nos preparamos durante muchos meses previos? ¿Por qué no concebir nuestra muerte como el “último gran baile” y prepararnos para ello?

Aunque parezca inverosímil, sí es posible –y, además, muy recomendable– prepararnos para morir.

Hacer un Balance de Vida

Una de las prácticas recomendadas como preparación para una muerte consciente es la de hacer balance de nuestra vida. De hecho, esta práctica también propicia el vivir más plenamente, con consciencia de que nuestra partida puede acontecer en cualquier momento.

Hacer un balance de vida significa desplegar una honesta y honda mirada interna por la que recapitular cuestiones, tales como:

– los logros alcanzados,

– los intentos fallidos,

– el amor recibido y también el “repartido”,

– los asuntos resueltos y también los pendientes,

– los duelos vividos,

– los puntos a mejorar,

Elaborar este balance nos permite tomar consciencia de qué dejamos a nuestro paso y en qué modo afectan nuestros actos a otros.

Nuestro tiempo es limitado

Si nos acostumbramos a elaborar frecuentemente balances en vida, será más factible llegar al momento de nuestra muerte con menos “arrepentimientos”, algo de gran importancia en el último tramo del camino de vida, sobre todo cuando sentimos que nuestra “mochila” está repleta de asuntos sin resolver.

Hacer a menudo balance de nuestra vida es un puente al estado de paz interna. En realidad, nadie sabe cuándo llegará el momento de su partida, por lo que conviene vivir con “los deberes hechos”.

El acto de poner consciencia en el propio camino de vida permite no “acumular pendientes”, al tiempo que amplía la consciencia de finitud.

El hecho de saber que nuestro tiempo es limitado es una forma de asegurarnos que vivimos lo más livianos posible, sabiendo que si nos toca despedirnos mañana, habremos hecho por aligerar y reconciliar nuestro corazón.

Inspirado en el temario de nuestro curso:

Acompañamiento en Procesos de Duelo y Muerte