El conflicto como oportunidad en la pareja

 

Cada conflicto de pareja es una gran oportunidad para ser más libre, así como para hacerse cargo de uno mismo, a la vez que soltamos expectativas “infantiles”, haciéndonos más adultos, más autónomos, permitiendo así a la pareja adquirir un mayor despliegue.

Los conflictos pues, son oportunidades de crecimiento y sólo la convivencia va a hacer aflorar estos conflictos. Cuando nos enfadamos es porque el otro ha tocado una fidelidad que aún nos ata a nuestro sistema de origen o nos está mostrando algo que no aceptamos de nosotros mismos. Por lo que la estabilidad en una relación de pareja, que nos da la seguridad de sentir que estamos unidos para toda la vida y que el otro está comprometido a pesar de los conflictos, permite la elaboración y la superación de estos conflictos y, gracias a ello, el crecimiento de ambos y mayor armonía en la convivencia.

La mayoría de las parejas eluden los conflictos: o no los resuelven o los ven como algo muy negativo. Algunas los dejan sin resolver y otras quizás hacen un bypass sobre ellos. En los primeros momentos de la pareja, como por ejemplo en la fase primera de estar centrados en uno mismo, los conflictos erosionan la relación. Suele haber agresiones cuando aparece la ira, y pérdida de integridad. Hay acusaciones mutuas, culpabilización e indignación.

Tener la razón es más importante que ser felices. Cada uno quiere prevalecer sobre el otro. Sin embargo, en las parejas centradas en el nosotros, se profundiza algo más en los conflictos, aunque no muy de lleno pues el conflicto sigue siendo visto como una amenaza a la relación, y se entiende como algo insano que perjudica.

Por otro lado, en las parejas en fase de estar centrados en el Ser, no les importa profundizar en el conflicto, incluso se le da la bienvenida pues su presencia permite crecer y prosperar en intimidad profunda. Ambos miembros de la pareja están presentes con él por lo que la relación se va haciendo más honda. Este tipo de intimidad permite además resolver aspectos que pueden quedar sin resolver desde la infancia, aquí y ahora. Evidentemente la psicoterapia y la meditación juntos ayuda mucho a esto

Un aspecto fundamental a tener en cuenta en nuestro trabajo en terapia de pareja es lo que podríamos denominar como “la sombra de la pareja”. Los elementos de la sombra son aquellos aspectos o cualidades de cada uno que están guardadas en la oscuridad y proyectadas en otros, a nivel personal y a nivel colectivo. Nos crea la falsa ilusión de que esos elementos no nos pertenecen. Evidentemente y como bien sabemos, en las relaciones íntimas estos elementos emergen con más fuerza que en ningún otro contexto. Lo importante es comunicar a nuestra pareja lo que emerge, de forma clara y profunda, de forma no defensiva, intentando abrirnos a nuestra vulnerabilidad y nuestra trasparencia.

Si queremos madurar como personas y llegar a una relación de intimidad madura, es vital trabajar juntos con nuestras sombras desde la compasión, la confianza e integración mutuas, para aceptar las sombras, amarlas y transformarlas juntos.

Ni el amor es una jaula, ni la libertad es estar solo. El amor es la libertad de volar acompañado. Es dejar ser, sin poseer.

Terapia Transpersonal de Pareja

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