El duelo como un proceso de adaptación al cambio

El duelo es un proceso natural de adaptación al cambio. En este sentido, el fallecimiento de un ser querido es, sin lugar a dudas, un gran cambio que repercute en todas las áreas de la vida, y que nos sumerge en el mencionado proceso de duelo.

Durante el duelo atravesamos determinadas fases, no siempre cronológicas, que se dan por finalizadas cuando sucede en nosotros la aceptación, así como la “instalación en la nueva vida”, una vida que sigue sin ese ser querido al que hemos perdido.

El duelo duele… Es necesario tomar consciencia de ello, así como el permitirse vivir el dolor fruto de la pérdida. El duelo no es sencillo para el que lo vivencia y, por otra parte, sin ayuda este proceso puede alargarse y hacerse aún más doloroso.

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El duelo es vivido de forma íntima e intransferible en cada persona, tanto en la manera de experimentarlo, como en la forma de gestionarlo y en los tempos. No obstante, hay ciertas similitudes que vinculan a aquellos que lo experimentan. Una de estas vinculaciones estrella es el sentirse comprendido por otros seres humanos que viven algo similar.

 

Cuando las personas atravesamos vivencias dolorosas, el sólo hecho de sentirnos comprendidos conlleva ya un alivio sanador

Los Círculos de Duelo

Caminar el propio duelo en compañía de personas que han vivido o están viviendo un proceso similar, así como disponer de un espacio de escucha consciente y respetuosa, puede brindarnos cierto alivio y comprensión en una vivencia que, de por sí, es profundamente íntima.

El hecho de compartir nuestro duelo con otras personas que también están viviendo un proceso similar, nos puede inspirar y alentar. Sucede que, si bien ante una pérdida a menudo sentimos que “nunca más será lo mismo”, y que parece que la vida termina ahí, el ejemplo de quienes están superando su duelo nos puede dar cierta esperanza de que “sí es posible superarlo”; de que la noche oscura en algún momento terminará.

Esa es la gran finalidad de LOS CIRCULOS DE DUELO.

Los Círculo de Duelo están conformados por personas que han vivido una situación de pérdida, y que sintonizan con un dolor parecido. La corriente empática generada en el seno de un Círculo de Duelo es ya, en sí misma, terapéutica.

 

En este espacio se comparten experiencias y se brinda apoyo en un íntimo marco preservado, un marco que facilita el tan sanador sentimiento del sentirnos comprendidos.

Los Círculos de Duelo promueven las relaciones sociales, evitando de esta forma el aislamiento en un momento tan delicado, al tiempo que facilitan el crecimiento personal y la resiliencia.

Los encuentros son periódicos, lo que permite hacer seguimiento. Y dado que no son tertulias, ni tampoco debates o plataformas para el consejo, sino encuentros en los que compartir la propia vivencia, requieren de un facilitador que guíe las aperturas y sostenga los estallidos de dolor; que promueva y facilite las comprensiones internas y coordine el grupo en base a unas “reglas de juego”.

 

La necesidad de expresión y de sentirnos comprendidos como nexo del grupo

Como se ha mencionado anteriormente, cada persona vive el duelo a su manera, pero el hecho de expresarlo en grupo crea una sinergia muy reparadora.

Cabe resaltar que el duelo NO es una enfermedad o patología, sino un proceso natural de readaptación. En este sentido, el objetivo de los grupos de duelo no es aplicar técnicas o herramientas específicas y personalizadas como en terapia individual.

En realidad, el propósito de los Círculos de Duelo es el de regalar presencia consciente y escucha del corazón, contribuyendo a hacer del duelo una experiencia más liviana y fructífera, al tiempo que en fertilizante del propio proceso de expansión de consciencia.

 

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Escrito por:

mayla

 

Mayla J. Escalera

Tutora del módulo Duelo y Muerte de la EDTe

Terapeuta Transpersonal