El estado unitario de consciencia. Terapia con el arte

El estado unitario de consciencia. Terapia con el arte

Toda acción y decisión en la vida puede ser contemplada como artística. Toda manifestación del ser es arte cuando de esta manera enfocamos nuestra conciencia. No confundimos el arte con los “objetos artísticos”, como resultado final del proceso creativo.

El arte es un proceso unitario que puede ser visto como integración de las diferentes formas de ver el mundo, que surgen de los diferentes niveles de nuestra consciencia.

El niño interior, sanado, tiene la capacidad de explorar el mundo sensorial en el aquí y ahora. Nos permite descubrir la novedad de este instante único e irrepetible, y llenarlo de un espíritu aventurero. Permite abrirse a lo desconocido, con mente de principiante, y tocar y saborear el mundo que le rodea, sorprendiéndose por ello. Desde el sentimiento de “esto ya me lo sé”, propio de la persona adulta, resulta imposible que surja la verdadera creatividad.

El acto de crear tiene, además, una dimensión claramente ligada al ámbito de lo maternal. Es la madre interior la que abre el ámbito al amor por lo gestado. Nos permite ser amables y compasivos con nosotros mismos y abrazar todo aquello que surge, más allá de si en un principio nos resulte o no estético. La madre interior sanada libera nuestro juicio autocrítico y nos permite la aceptación incondicional de lo que surge. Todo es valioso como libre expresión del ser, lo cual facilita que podamos fluir en un proceso creativo sin fin, ligado a la misma vida.

La conciencia creadora unitaria tiene también en cuenta la visión ordenadora y lúcida que proporciona nuestra relación sanada con el padre interior. Nos permite seleccionar aquello que deseamos aportar y ver de la realidad, discernir lo que queremos expresar en un determinado momento. Cuando la visión lógica se incorpora a la obra de arte, permite un nuevo nivel de comprensión, un darse cuenta que contempla lo creado y extrae un sentido íntimamente válido, desde el amor a la Verdad.

El arte, entonces, está íntimamente ligado al proceso de aprendizaje en la vida. Ésta se crea artísticamente con la intención de aprender algo, de potenciar el proceso de desarrollo interior hacia una mayor estabilidad de la percepción, una mayor quietud y ecuanimidad: hacia un acceso a los valores del Ser.

Este abrazo a tres intrapsíquico de las diferentes percepciones, en una consciencia unitaria, no se producirá si no es a través de la plena experimentación de estas visiones, y del completo vaciamiento de ellas en los diferentes momentos del proceso creativo.

El mejor método de crear es utilizar todo nuestro ser, esto es: hacer una unidad con el cuerpo, la mente y el espíritu.

Terapia con el Arte

Meditación: La belleza en la mirada 

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