La Terapia Transpersonal como camino por el que abrazarnos y descubrir la belleza 

 

El proceso terapéutico que se propone a través de la Terapia Transpersonal es un camino de apertura al propio corazón. En el corazón humano viven tanto las alegrías como los pesares; también anidan nuestras heridas más hondas. Desvelar ante los propios ojos toda esta gama de experiencias vitales es desvelar, a la vez, la belleza y la plenitud que habita en nuestra íntima humanidad.  

En el corazón del Terapeuta Transpersonal late el amor por la raza humana en todas sus dimensiones: con sus grandezas y sus miserias, con sus luces y sus sombras. 

Los terapeutas transpersonales sentimos una enorme satisfacción cuando se atraviesan los maquillajes superficiales de la imagen o identidad personaly se logra así penetrar en el núcleo del Ser. Este viaje no está exento de la confrontación con territorios internos agridulces” o con la llamada “sombra” 

En el ámbito terapéutico, el término sombra se utiliza para designar el espacio de la mente humana que cada cual ha enterrado por vergüenza o autorreproche. Estos contenidos sumergidos en muchos casos no han podido ser digeridos” ni aceptados, condición necesaria para dar un salto en la propia evolución.  

Sucede que en el estado de conciencia ordinario nos vemos inmersos en reglas sobre lo que es bueno y malo. Así, a lo largo de nuestra vida hemos sido a menudo reprochados y amenazados por sentir y desear muchas cosas “horribles” para los ojos ajenos.  

Sucede asimismo que, gran parte de estas vivencias inconfesables, han sucedido en etapas de la vida en las que no contábamos con el desarrollo y la suficiente madurez como para resolverlas y archivarlas como vivencias cargadas de aprendizaje. En consecuencia, nos hemos visto amenazados por el posible juicio condenatorio; juicio por el cual hemos enterrado tales vivencias en un lugar seguro… Tan seguro como lo pueda ser el olvido.  

Hemos tenido que activar la amnesia para seguir adelante como buenamente hemos podido. Pero el camino del ser humano avanza hacia su progresiva realización. Este camino, imparable, pasa por la maduración de cada “nivel” o escalón del proceso. En caso de que queden aspectos no resueltos en un escalón, la vida nos pone en la tesitura de revivir situaciones y emociones estancadas, hasta poderlas revisar y resolver.  

Por más que tapemos determinados contenidos de nuestra psique no integrados, estos acaban saliendo a través de todo un catálogo de exageraciones, manías, miedos, insomnios, ansiedades, conductas no deseadas, inseguridad y baja autoestima, así como a través de una variada gama de emociones destructivas que desearíamos evitar.  

En nuestro proceso de maduración y camino hacia la conciencia unitiva como despertar supraconscientela sombra quiere ser iluminada por la luz del darse cuenta. Este proceso de progresiva expansión de consciencia no siempre es aceptado ni comprendido por el nivel persona: a menudo nos resistimos inconsciente o conscientemente al proceso de integración y consiguiente maduración al que la vida nos impulsa.  

Y, sin embargo, dicho proceso de progresiva expansión de consciencia está cargado de humanidad y belleza potencial pulsando por desplegar. 

Como Terapeutas Transpersonales, y conforme observamos episodios de vida que nuestros consultantes comparten, comprobamos que el inconveniente que a cada cual le ha “tocado en el lote del vivir” es precisamente lo que termina por convertirse en ventaja.  

En este sentido, recordamos que los callos del pie, es decir las partes más fuertes y protegidas del mismo, han salido justo en las zonas más vulnerables y castigadas. Algo parecido sucede con lo que en un momento dado nos avergüenza y atormenta: al mirar “justo ahí” y tomar conciencia de todos los elementos implicados, eso que duele se convierte con el tiempo precisamente en nuestra virtud y cualidad más destacada.  

 

Artículo inspirado en el temario de Terapia Transpersonal

 

¿Deseas profundizar en esta temáctica?

Terapia Transpersonal