“La práctica de la meditación sentada es el medio de despertar el corazón auténtico que hay dentro de uno. Cuando despierta de esa manera su corazón, descubre con sorpresa que su corazón está vacío. Claro que podría encontrar algo sumamente sólido si abrigara resentimiento contra alguien, o si se hubiera enamorado en un plan posesivo. Pero eso no es un corazón despierto.

Si uno busca el corazón despierto, si se mete la mano en el pecho en busca de él, no encontrará nada allí, sólo una sensación dolorida. Uno siente algo sensible y tierno, y si abre los ojos al resto del mundo, siente una inmensa tristeza, una tristeza que no viene de haber sido maltratado. Uno no está triste porque alguien le haya insultado ni porque se sienta empobrecido. Esa experiencia de tristeza es, más bien, algo incondicional. Se da porque el corazón está completamente al descubierto. No hay piel ni tejido que lo cubra, no hay más que la carne viva.

Su vivencia es algo crudo, tierno y tan personal. El auténtico corazón de la tristeza proviene de la sensación de que nuestro inexistente corazón está totalmente pleno. Estamos dispuestos a abrirnos, sin resistencia ni timidez, para afrontar el mundo. Estamos dispuestos a compartir nuestro corazón con los demás”.

Chögyam Trungpa, “La senda sagrada del guerrero”.

Corazón pleno, despierto, auténtico y vacío. Sensación de tristeza, ternura, plenitud, desnudez y conexión con uno, con el otro. Tengo momentos de vivir en mi corazón desnudo compartiendo experiencias con mis hijos. Me siento inmensamente afortunada. Son un gran regalo de la Vida

“El gran camino de la Educación: Educar el corazón para despertar la grandeza”

Pilar Jericó.

Hace varios meses que venimos practicando en casa el agradecimiento al cuerpo. Siento que es, a través del agradecimiento, como estamos educando el corazón en mi familia, en este momento.

Rosa Aranda

Tutora EDTe

FORMACIONES