En qué consiste el enfoque de la atención

Por “enfoque de la atención” entendemos la dirección de nuestra mirada interna.

En este sentido hay dos modos básicos de enfoque:

Por un lado, el que dirigimos a un objeto, como por ejemplo a la llama de una vela, a una flor, a una parte de uno mismo…, que conlleva concentrar la mirada en lo elegido y excluir el resto del panorama.

Por otro lado, un enfoque de mirada abierta y panorámica que observa la totalidad del campo visual: un enfoque de “consciencia sin elección” en el que “no nos fijamos particularmente en nada, pero lo estamos viendo todo”.

En la meditación Transpersonal el enfoque por concentración se realiza manteniendo nuestra atención en la propia postura y deviniendo conscientes de cada ola de sensaciones que aparecen en nuestro cuerpo durante cada respiración.

El enfoque de observación, el de mirada abierta, se realiza a través de la observación del flujo de contenidos internos: pensamientos, emociones y sensaciones que aparecen y desaparecen en el campo de percepción. Un proceso realizado desde una posición de atestiguación de lo percibido con total neutralidad.

Es por ello que dicha meditación de inmovilidad corporal facilita “el darse cuenta de lo que sucede mientras sucede”, al tiempo que posibilita a quien la practica la apertura al estado transpersonal o esencial, más allá del dualismo y de la temporalidad lineal de la mente racional y pensante.

Entonces, ¿meditar es sólo observar?

Meditar es ejercitarnos en estar plenamente atentos y conscientes a lo que somos y experimentamos en cada momento: darnos cuenta de los procesos internos, al tiempo que nos mantenemos deliberadamente enfocados en el ahora, es decir, instante a instante y abiertos ante el devenir. Meditar es fundamentalmente “observar” y “atestiguar” en la presencia consciente.

Esta observación neutra y desapegada se entrena ejercitando la estabilidad interna de los enfoques a la postura, la respiración y la actitud. Se trata de un ejercicio destinado a ser realizado durante los minutos que dura la práctica formal cotidiana. En realidad, el entrenamiento meditativo diario tiende a otorgar a la vivencia de cada jornada, una relevante calidad de profundidad y significado que nace de la atención plena. Ahora se trata de pasar del modo hacer al modo ser, tan sólo ser en toda su hondura y sencillez. Una vez ahí colocados, la acción surgirá de manera armoniosa.

Consultor en Mindfulness Transpersonal

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