Cuidarse y actualizarse es un requisito fundamental para la buena ayuda terapéutica.

En este post compartimos contigo, con gran entusiasmo, sobre el nuevo servicio que desde la Escuela Transpersonal ponemos a disposición de nuestros alumnos: el Espacio de supervisión grupal online.

Iniciamos el primer grupo de supervisión en el mes de abril. A continuación, te contamos en qué consiste un Espacio de Supervisión para profesionales de la ayuda.

Para conocer más sobre este servicio y sobre los requisitos de participación, clica aquí:

ESPACIO SUPERVISIÓN

¿Qué es un espacio de Supervisión?

“La compasión no es un lujo, es una necesidad nuclear para nuestro bienestar y regeneración.»

El espacio de supervisión es un espacio seguro para los profesionales de la ayuda.

En este espacio compartido con “colegas” se cultiva el crecimiento, al tiempo que se siguen desplegando cualidades fundamentales del acompañamiento para afianzar la buena ayuda.

Se trata de aptitudes, tales como la escucha, la compasión, la empatía o el sostenido estado de presencia.

Cabe mencionar que, aunque no se ejerza profesionalmente en la actualidad, este es un espacio igualmente enriquecedor para quienes se proyectan en la labor del acompañamiento, o simplemente quieran profundizar en su propio autocultivo, en sinergia con los demás partícipes.

Cuidarse y cultivarse, un acto de autorresponsabilidad

Durante las sesiones de supervisión, el Terapeuta/Consultor/Educador puede compartir, en un espacio de confidencialidad, aquellos casos en los que experimenta dificultades personales.

El poder “mirar” abiertamente estas dificultades en el seno de un grupo es de gran valor, ya que posibilita desplegar múltiples perspectivas de abordaje y apoyo sinérgico.

Todo ello propicia un darse cuenta de los propios “puntos ciegos” y contratransferencias, algo que nos capacita para disponer de más recursos, así como para ejercer nuestra labor desde una mayor disponibilidad interna.

Tomando consciencia de nuestros “puntos ciegos” nos aseguramos de ejercer el acompañamiento desde una mirada amplia, inclusiva y amorosa.

Desde esta perspectiva, la asistencia a sesiones de supervisión es un acto de autorresponsabilidad para con la vocación de acompañamiento.

Como profesionales de la ayuda, es asimismo nuestra responsabilidad el reconocer abiertamente nuestros límites identificado la conocida “fatiga de compasión” y el desgaste que se experimenta en el contacto sostenido con el dolor.

En este sentido, el propósito nuclear de un espacio de supervisión es el de ofrecer apoyo a quien se enfrenta cada día a la enorme diversidad de situaciones en las que el sufrimiento se manifiesta como telón de fondo.

Otro propósito no menos importante es el de atender la necesidad de actualizar los propios conocimientos y técnicas, apostando así por la mejora continua, al tiempo que cumplimos con el autocuidado y ampliamos autoconsciencia.

La supervisión propicia el arraigo en nuestro ser, en contacto compasivo con la propia vulnerabilidad. Es un encuentro que mantiene la llama de la atención consciente y la conexión profunda con nuestro silencio interior, un espacio interno desde donde nuestra labor de acompañar a otros en su autoconsciencia y crecimiento se torna más efectiva.

Metodología del espacio de Supervisión de la EDTe

• Iniciaremos el espacio de Supervisión con la práctica de la meditación.

• Generaremos un clima de sintonía y confianza a través de una breve rueda de escucha cardíaca.

• En cada sesión, uno de los participantes expondrá los aspectos significativos de su caso particular, aportando aquello que es de interés personal y colectivo.

• Crearemos un espacio de aprendizaje sinérgico con las devoluciones por parte de los participantes. Este ejercicio de devolución supone una importante práctica de encuadre y comprensión de los múltiples aspectos que subyacen en el espacio de acompañamiento.

• Desplegaremos perspectivas diversas de cada caso o situación planteada en la sesión, de manera que el equipo de asistentes se vea enriquecido en conocimientos y recursos para ejercitar mejor su labor.

• Cultivaremos aspectos nucleares del marco del acompañamiento, tales como la presencia terapéutica, la escucha y la empatía con los consultantes.

• Cerraremos la supervisión compartiendo aquellas comprensiones y vías de solución que nos llevamos del espacio compartido.