En esta videoclase, Patricia Martínez Maroñas, Psicóloga Transpersonal y especialista en Terapia Transpersonal de Pareja, nos habla de las cinco etapas en las relaciones de pareja.

Las relaciones de pareja, como todo vínculo, experimentan cambios a lo largo del tiempo, atravesando diversas etapas o fases; en este sentido, en Terapia de Pareja se habla de cinco fases. Si bien no necesariamente pasamos por todas las etapas en nuestra relación, el hecho de nombrarlas nos ayuda a tomar consciencia de que todo vínculo evoluciona, y que las vivencias/etapas son, como todo en la vida, transitorias.

 

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En nuestras relaciones de pareja enfrentamos, cada cierto tiempo, “nudos de bambú”, nudos que, una vez atravesados, nos “catapultan” hacia nuevas formas de vincularnos y de vivirnos. Si permanecemos atentos y receptivos a ello, la pareja entonces se puede convertir en un camino de autoconsciencia, al tiempo que en una puerta de acceso al Amor con mayúsculas.

Veamos a continuación con más detalle los ciclos que atraviesa una relación de pareja.

Las cinco fases en la relación de pareja:

1º: Fase de la atracción

En esta primera fase, sentimos una atracción muy intensa hacia el otro. No es casual que sintamos atracción hacia esa persona, y no hacia otra… En este sentido, es interesante que observemos y reflexionemos qué características y cualidades nos atraen del otro.

Esta etapa se resume en la siguiente frase:

“Me siento fuertemente atraído/a

2º: Fase del enamoramiento pasional

La fase anterior puede abrir la puerta a los amantes al siguiente escalón: el del enamoramiento pasional.

Se trata de una etapa caracterizada por un derroche de hormonas, sexualidad intensa y proyecciones a menudo idealizadas del otro; vemos su cara más luminosa, al tiempo que proyectamos lo mejor de nosotros/as en el otro).

Movidos por la fuerza del Eros, lo vemos todo de un color más brillante, al tiempo que nos sentimos con mucha energía e incluso capaces de “comernos el mundo”.

Su tuviéramos que expresar en una frase la vivencia de esta etapa, sería:

“Me mueves mucho, pero te veo poco”

3º: Fase del enamoramiento sereno

Si la pareja persiste en la relación, atravesará la etapa de la atracción y del enamoramiento pasional, entrando en un vínculo más sereno y profundo. Las hormonas siguen mandando en esta fase, aunque menos.

En esta etapa comenzamos a intuir y a ver las sombras del otro/a, lo que puede no gustarnos tanto.

En realidad, esta es la puerta previa al amor consciente

Aquí la pareja se comienza a vivir en la:

Plenitud amorosa

4º: Fase del amor consciente

En esta etapa se podría decir que pasamos, de alguna forma, del “te quiero” al “te quiero querer”. Desde este estado más sereno, elegimos si decir “sí” o “no” al amor con esa persona, y esto pasa a ser una elección consciente en la que, en cierta medida, media la voluntad. Elegimos amar por amar o, dicho de otra forma, elegimos amar al otro como camino de vida. Esta etapa puede abrir la puerta de acceso a un amor mayor.

En esta fase podemos hablar del triángulo de la relación; triángulo en cuyos extremos ubicamos:

 El “otro”; yo; el vínculo

Es decir, la mirada se ensancha para dar cabida a este tercer elemento, como si fuera una entidad más en la relación: la relación en sí misma. En este sentido, el compromiso va más allá incluso del otro: de alguna forma, el amor en la relación dependerá de en qué medida estoy dispuesto/a a amar y a cuidar la relación.

La esencia de esta fase se puede expresar en:

“Ahora te veo más”

Muchas parejas se rompen en esta fase, dado que el nivel de hormonas disminuye. Debido al “bajón hormonal”, disminuye la intensidad de la atracción, del sexo y del deseo, entrando en escena sentimientos tales como ternura, intimidad y complicidad. Si la pareja persiste, pueden acceder a la siguiente fase:

5º: Fase del compromiso

En esta fase la pareja puede tomar la decisión de dar un paso más, formalizando el vínculo a través de una boda, yéndose a vivir juntos, etc.

En esta etapa la pareja comienza a ser un sistema propio. Si la pareja comparte un proyecto vital, las motivaciones para cuidar el vínculo y amar al otro van más allá incluso de las propias necesidades y carencias egoicas.

En cualquiera de las etapas que nos vivamos, la relación puede constituir un camino de crecimiento y autoconsciencia compartido; un camino de amor que puede trascender a los propios miembros, para revertir en otros.