La Concha del Camino de Santiago es uno de los símbolos más conocidos de la ruta jacobea de centenaria peregrinación. Actualmente, cualquier peregrino lleva esta insignia; sin embargo, tradicionalmente eran portadores de la concha los peregrinos que regresaban a casa; es decir, quienes, tras haber peregrinado hasta Santiago de Compostela, hacían el camino de vuelta. Algunos peregrinos proseguían su viaje hasta Fisterra, donde era tradición quemar la ropa como símbolo de desprendimiento de la identidad anterior, además de recoger su concha.  

Los significados y mitos en torno a la concha son muchos y diversos, y todos confluyen en señalar el sentido espiritual del camino. Vamos a desvelar algunos de sus significados, íntimamente ligados al propósito del Camino de Santiago que recorremos cada año con la Escuela en Semana Santa. 

La concha está asociada con el mito del nacimiento de Afrodita, que nace precisamente de una concha. Afrodita –y el agua– son símbolo de fertilidad y abundancia, algo que todo peregrino pide para su camino.  

La concha de la vieira también simboliza el renacer: un renacer que sucede tras haberse entregado al camino y haber dejado morir las “capas caducas” del sí mismo. Simboliza, en este sentido, el acceso a una identidad más profunda. Curiosamente, las vieiras habitan en aguas profundas y limpias, siendo esta una bella metáfora del yo esencial, que también “habita” en aguas profundas y posadas. 

La concha se asocia asimismo con la dimensión femenina que late en todos nosotros. Esta dimensión es la que traza el puente entre las capas más superficiales de nuestra identidad personal y la dimensión profunda. La dimensión femenina es fértil y abundante, así como lo es el medio en el que habita la vieira: la primera procura al buscador el “agua” necesaria –metafóricamente hablando– para calmar su sed, al igual que la concha procuraba un recipiente a los peregrinos para recoger agua e hidratar sus sedientos cuerpos.

Más allá de la simbología y los mitos asociados a la concha de la vieira, el peregrino que hace el Camino Secreto de Santiago con la Escuela se lleva un símbolo que le recordará lo vivido en ese inolvidable viaje.  

Para cada caminante, la concha tendrá un significado propio; pero a todos nos recordará lo transformador del camino… Un peregrinaje de 4 días para toda la vida; un peregrinaje que cada año culminamos en el fin del mundo, sabiendo que a nuestra vuelta algunas cosas habrán cambiado para siempre.  

Nuestra mirada se habrá vuelto más calma y profunda, como las aguas en las que se gestó la concha que nos llevamos a casa, y que nos recordará que nosotros también hicimos ese viaje iniciático.

 

Semana Santa 2019: 

VIAJE: El Camino Secreto de Santiago