La liberación de un pesado blindaje

Cada uno de nosotros vive blindado por la suma de todas nuestras fuerzas defensivas organizadas en un ego con la misión de protegernos de sentir dolor.

Hay heridas que, aunque protegidas, duelen, y la represión o inhibición externa con el tiempo se convierte en interna, se normaliza y se convierte en nuestro modelo de expresión o carácter, como la estructura crónica del yo:

Una organización interna estructurada que genera comportamientos, actitudes y pautas de respuesta, en forma de un programa característico por el que somos reconocidos.

Hay pautas en nuestra vida que se repiten una y otra vez y nos hacen sufrir. Nuestro intento por cambiarlas directamente resuelta poco eficaz sin haber comprendido de dónde viene, qué la originó. Por eso es un buen enfoque tratar de comprender el origen, la raíz, antes de pretender que la respuesta, el fruto, sea otro.

Investigar en nuestra herida es un camino muy útil para identificar y desactivar nuestra pesada y ya infructuosa protección, o darnos cuenta de cuándo hacemos uso de ella.

Podemos identificarnos con su estructura defensiva, pero a medida que se despliega la consciencia, los sistemas de defensa se diluyen, se desprenden cargas emocionales, las estructuras se flexibilizan y dejan de ser limitadoras para expresar sabiduría y el Ego se convierte en el medio de expresión de las cualidades esenciales.

Proverbio Árabe:

“Vigila tus pensamientos; se convierten en palabras.

vigila tus palabras; se convierten en acciones.

vigila tus acciones; se convierten en hábitos.

vigila tus hábitos; se convierten en carácter.

vigila tu carácter; se convierte en tu destino.”

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