Resiliencia


La definición de la resiliencia varía en sus matices en función del ámbito al que se haga referencia; así por ejemplo, en el ámbito de la física, esta es definida como la resistencia y capacidad de recuperar la forma original de un cuerpo tras la rotura por golpe. Por otra parte, en el ámbito de la ecología la resiliencia se refiere a la capacidad para afrontar la adversidad y lograr adaptarse bien a las contrariedades.

 

Ahora bien, la cualidad de la resiliencia en el ser humano no se limita tan solo a la adaptación a las adversidades, sino también a la capacidad que tenemos de salir fortalecidos de estas, habiendo aprendido y desplegado recursos insospechados tras “las tormentas de la vida”.

 

El ser humano que se levanta es aún más grande que el que no ha caído.

Concepción Arenal

 

Indagar en el origen etimológico de la palabra resiliencia también nos ofrece valiosas claves para desarrollarla en nuestra particular travesía de vida. El término proviene del latín -resiliere- que viene a significar “saltar hacia atrás”.

 

Podemos preguntarnos para qué saltar hacia atrás, si lo que queremos es superar la adversidad y seguir hacia delante. Saltamos simbólicamente hacia atrás para recuperar aquello que es íntegro en nosotros desde que nacemos hasta que morimos; es decir, nuestra “forma” original y esencial, la que ningún vendaval o adversidad pudo ni puede dañar. 

También volvemos hacia atrás para mirar de frente el dolor que sentimos ante la situación que nos produjo quebranto, y convertirlo así en fuerza de vida. En ocasiones, necesitamos volver atrás para recuperar aquellos trozos de nuestro corazón que quedaron en el camino, y reconstruirlo desde el hoy caminando la vida con el corazón en la mano.

 

 

Lo más importante para conseguir la paz con el pasado y salvarnos a nosotros mismos de la situación de antaño es llevarnos en el corazón al presente. Hay que mirar a la cara al pasado, exponerse a él con los ojos abiertos y con el corazón dispuesto a sentir, hasta que se le pueda aceptar y dejarlo tal y como fue. Solo de esta manera se termina realmente y uno queda libre para el presente con plena vitalidad.

Peter Bourquin

 

 

En nuestra actual sociedad, es común confundir la fortaleza con rigidez y endurecimiento. Hemos tendido, asimismo, a defendernos de nuestra vulnerabilidad por creer que esta nos hacía débiles. 

Sin embargo, ¿no es acaso cierto que el junco logra sobrevivir al fuerte vendaval gracias a su flexibilidad?… Por otra parte, ¿se puede negar el hecho de que los seres humanos nos restablecemos del dolor con grandes dosis de amor y ternura? 

En realidad, superar una situación dolorosa requiere de un profundo acto de coraje, lo cual significa una gran dosis de corazón

Siguiendo el rastro etimológico de las palabras, vemos que la palabra coraje proviene de la raíz latina cor, que significa corazón. Podemos decir, entonces, que para restablecernos y crecer tras las adversidades, de poco nos servirá endurecernos y cerrar nuestro corazón a la vida, sino más bien atrevernos a abrirlo para abrazarla plenamente.

 

Las personas consideradas como resilientes tienen en común determinadas características que citamos a continuación.
Dichas características nos dan pistas sobre cómo cultivar y desarrollar nuestra innata capacidad de la resiliencia:

  • Hablan de lo sucedido rompiendo el mutismo y restableciendo así la confianza con los demás.
  • Desarrollan la capacidad de relativizar, desdramatizar y tomarse las cosas con humor.
  • Su sentido de identidad no se basa en los sucesos biográficos. “Yo soy más que mi historia”.
  • Aceptan la realidad tal y como es, sosteniendo desde la confianza profunda la incertidumbre.
  • Se tratan con benevolencia a sí mismas y ejercen el autocuidado.
  • Experimentan un profundo sentido de vida
  • Confían en la continua capacidad de mejora del ser humano
  • Desarrollan el estado de presencia, al tiempo que tienden a mirar más hacia el futuro que hacia el pasado.
  • Conciben los obstáculos vitales como desafíos que brindan la oportunidad de crecer y desplegar capacidades insospechadas.

Todos somos resilientes en potencia. Aunque los obstáculos de nuestra vida hayan sido grandes grandes y dolorosos,
la vida nos da infinitas oportunidades de volver a confiar y vivir plenamente…

 

¿Por dónde comenzar? Por este momento; ahora mismo tienes dentro de ti lo necesario para iniciar tu reconstrucción.

 

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Darina Nikolaeva

Psicóloga Transpersonal

Responsable área Formación Continua