Cuando durante el acompañamiento permanecemos presentes, en un estado de conexión interna, flexibles y cordiales, con actitud receptiva a todo lo que surge con curiosidad y sin juicios, sucede una integración natural de lo que va apareciendo durante el proceso terapéutico. En realidad, cuando se dan estas dos condiciones en el espacio de acompañamiento –la presencia y la sintonía– sucede algo inefable: un encuentro profundo y esencial con el otro.

 

Al permanecer simultáneamente en contacto con nosotros mismos y, a la vez, con lo que se está desplegando en la mismidad del otro, estamos poniendo las bases para que en la relación terapéutica se den dos aspectos clave: el de la sintonía y la resonancia 

Mientras que la presencia es la apertura ante el despliegue de posibilidades de la experiencia, la sintonía supone canalizar la atención hacia el otro y captar la esencia de lo que “trae”, más allá de lo que expresa verbalmente.  

Con y desde el estado de presencia y sintonía podemos diferenciar la narración superficial de lo que le sucede a la persona, de su vivencia emocional profunda. Eestado de presencia y sintonía nos permite captar el mundo interno del otro, incluso sumergirnos en él. Al fin y al cabo, estar en presencia y sintonía significa abrirnos a un alma humana que nos habla de su travesía vital.  

Para sintonizar con otra persona y estar realmente abiertos a las señales de aquellos a quienes acompañamos, tendremos que ser capaces nosotros mismos de trascender nuestros prejuicios y anticipaciones, desde un estado abierto y consciente. Esto es sinónimo de estar presentes en el ahora. La sintonía exige, pues, presencia; y la presencia, por su parte, conlleva sintonía.  

De hecho, el cultivo de una presencia compasiva con uno mismo es imprescindible para una sintonía compasiva con los demás.  

El aspecto objetivo de la sintonía incluye la percepción de señales reveladoras, tales como ciertas palabras o pautas no verbales: el nivel contacto visual, la postura o gestos sutiles. Se trata de señales que nos dicen mucho del otro y de su vivencia presente.  

Por otra parte, la experiencia subjetiva de la sintonía se manifiesta como una sensación de auténtica conexión, así como con el sentimiento de estar conociendo a alguien en profundidad, de captar su esencia en este momento.  

Cuando la otra persona capta tal sintonía por parte del acompañante, se siente “sentida” por este, es decir, comprendida y acogida en lo más profundo. Entonces es cuando se dan las condiciones idóneas para indagar y descubrir lo que yace en lo más recóndito del corazón. 

 

Material extraído del temario de Terapia Transpersonal

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