El término Transpersonal comienza a no ser desconocido en los últimos tiempos; sin embargo, ¿sabemos a qué alude el mismo? Por otra parte, ¿conocemos los pasos o “escalones” que comprende el camino del desarrollo transpersonal? En este artículo hablaremos precisamente sobre ello… ¿Quieres recorrer el camino? 

 

Lo Transpersonal 

El término Transpersonal se refiere a un estado de consciencia ampliado que va más allá del nivel habitual en el que nos vivimos, al tiempo que abarca e integra a este último. La partícula “trans” significa a través de, y viene a señalar que lo transpersonal atraviesa, incluye y trasciende al nivel “personal”. 

Podemos entonces preguntarnos: ¿En qué consiste el nivel personal? En realidad, lo que conforma a la persona es un estado que hace referencia a la identidad yo consciente o estructura de personalidad que se va configurando a través de tres factores: la genética, las experiencias de nuestra biografía, y las influencias educativas de nuestra familia y cultura. Lo personal es aquella dimensión del yo consciente conformada por el conjunto de sensaciones, emociones y pensamientos que se manifiestan en la propia percepción. 

Por su parte, lo transpersonal es el estado de conciencia que va más allá de tales contenidos y procesos; un ámbito de mayor evolución que, trascendiendo el pensamiento, manifiesta capacidades que el nivel “yo persona”, por sí mismo, todavía no ha expandido. De hecho, en los primeros pasos de la dimensión transpersonal se despliega la capacidad de atestiguar los procesos internos desde el “yo observador” o conciencia testigo; es decir, uno se torna capaz de establecer distancia con los “contenidos” del yo personal (sensaciones, emociones y pensamientos), y observarlos desde una total neutralidad. 

En dicho estado transpersonal se despliega, como consecuencia, el acceso a lo que podemos llamar como Lo Real, es decir, una realidad con mayúsculas nombrada de formas distintas a lo largo de la historia de la Humanidad.  

Platón, por ejemplo, se refirió a esta suprarrealidad aludiendo a la metáfora de la “la salida de la caverna”. Se la ha nombrado también como el “despertar del sueño”, un despertar por el que nos damos cuenta de que hemos vivido identificados con el ego, desde el que normalmente habitamos en el estadio prepersonal y personal. 

 

La carrera hacia la Unidad 

¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Hacia dónde voy? ¿Cuál es mi propósito último? Estas son algunas de las preguntas que se ha hecho el ser humano a lo largo de miles de años, y cuyas respuestas han variado en cada etapa de vida o estadio de consciencia. 

En realidad, la fuerza de vida que corre de la ameba al neocortex, conlleva un proceso de creciente complejidad. La ameba es la forma más simple de vida y, sin embargo, el neocortex de un Buda, por ejemplo, es el resultado de una complejidad creciente de conexiones neuronales.  

La carrera de la autoconciencia, por su parte, es también un proceso progresivo de expansión de consciencia o apertura sostenida del zoom de la visión profunda o del “darse cuenta”. 

El camino de dicha apertura se despliega a través de un constante proceso de incluir y trascender. Se trata de un camino de inclusión de lo hasta entonces excluido como, por ejemplo, los contenidos de la sombra: al integrar el Yo falso + sombra = Yo auténtico. Y desde esta y sucesivas integraciones, se accede a una realidad cada vez más amplia y profunda.  

El desarrollo de la consciencia se dirige hacia una mayor presencia consciente manifestada en la estabilidad que, además de abarcar la totalidad del momento presente, ya intuye y se dirige hacia la unidad total. 

 

Extracto del temario de Terapia Transpersonal 

¿Te apetece seguir profundizando en esta temática?

Terapia Transpersonal