Los fundamentos del Terapeuta Transpersonal. La privilegiada labor de acompañar.

 

 

Sin esfuerzo

Desde la estimulación y la fluidez nos entregamos íntegramente a la experiencia para entregar nuestra mejor versión. Las muestras de escuerzo en el acompañamiento son síntomas de resistencia en algún contenido soterrado. Al reconocer las resistencias internas compensamos el desgaste y fluimos en estado de presencia. Sostener la presencia nos trae sentimientos de gratitud profunda por la posibilidad de ejercer tan reconfortante y privilegiada labor de acompañantes.

 

Gozo de sentirse útil

Cuando el viento fresco de la consciencia transforma nuestro sufrimiento en crecimiento, de forma natural la inteligencia de vida nos empuja a compartir “el tesoro” con otros. La dicha de acompañar lo comprendido nos conecta con el sentido profundo de servir.

 

Autenticidad

Al trascender la idealización de ser “aquel que nos dijeron debíamos ser”, emerge de espontáneamente y aquello que en esencia somos desde una realidad más profunda. Una morada íntima se abre para tomar consciencia de que la realización de nuestra vocación se basa, más que en el “demos”, en que “nos demos” con humildad y entrega. De esta forma la autenticidad nos abrirá la vía del ofrecimiento y la disponibilidad.

 

Sintonía con la vida

Reconocer lo que tenemos por lo que somos para ofrecer, es sinónimo de estar en sintonía con el movimiento de la vida. Este estado de sintonía unifica internamente nuestras fuerzas haciéndolas converger con el devenir: somos partícipes a la vez que observadores de la realidad, en profunda comunión con la vida y a su servicio. “Estar en sintonía y presencia” nos abre la puerta a estar atentos a las “señales” de cada momento, reajustando cada vez el rumbo y fluyendo con la corriente creativa de vida.

 

Terapia Transpersonal

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