Más grande que yo

 

“Debes sentarte a meditar 20 minutos diarios, a no ser que estés muy ocupado, entonces siéntate durante una hora. ” Proverbio Zen.

Esta pequeña frase me dio mucho que pensar, me recordó otros refranes y me hizo tomar conciencia del ritmo de vida que llevaba, aparentemente tranquilo pero inmensa e interiormente ocupado, incluso saturado.

Y me vino una idea, de vez en cuando, me vienen ideas que me abren a comprensiones más profundas, aunque en apariencia son cosas muy simples, incluso divertidas. Eso mismo me pasó con respecto a la meditación y esta frase la inspiró.

Un día la vi la meditación semejante al cupón de la ONCE, uno juega de vez en cuando con la esperanza de que le “toque”, otros meditan a diario con la esperanza de la iluminación. Lo mejor es que tanto unos como otros hacen una buena labor social que llega a algún lugar, aunque uno no lo vea con sus propios ojos, aunque no nos llegue a tocar el premio, ni la iluminación. La práctica llega a algún lugar del alma, de las actitudes, de las heridas… y se van poco a poco ordenando, sanando, reconciliando, reconstruyendo la vida. Se va volviendo una práctica más humilde, más sencilla, más honesta y sin expectativas. Y esa idea de contribuir por el bien común, aunque no me toque el premio, aunque no me ilumine, me hizo bien, me ayudó a comprender que tiene sentido meditar, tiene un sentido mayor del que a veces tomo conciencia. No es solo para mí y lo mío, es más grande que yo y más grande que lo que me ocupa. Meditar es entrar en la vida en plenitud y a eso sí juego.

María José González

Tutora EDTe

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