La meditación consciente es una buena solución para aquellas personas con problemas de sueño

Las prácticas de meditación consciente o ‘mindfulness’ han permitido mejorar la calidad del sueño de los adultos mayores con trastornos del sueño moderados en un ensayo clínico que compara la meditación con programa más estructurado centrado en el cambio de hábitos de insomnio y establecer una rutina antes de acostarse, según un artículo publicado en la edición digital de «Archives of Internal Medicine».

Se estima que el 50% de las personas de 55 años o mayores tienen algún tipo de problema de sueño. Los trastornos del sueño moderados en los adultos mayores están asociados con mayores niveles de fatiga, estado de ánimo alterado, síntomas depresivos y una reducción de la calidad de vida, según con el fondo del estudio.

El equipo de David S. Black, de la Universidad del Sur de California(EE.UU.) he realizado a cabo un pequeño ensayo clínico sobre 49 individuos (con una media de 66 años). El ensayo incluyó a 24 personas que participaron en prácticas estandarizadas de meditación consciente y 25 individuos que participaron en una intervención basada en educación para la higiene del sueño. Las diferencias entre los grupos se midieron utilizando el Índice de Calidad del Sueño de Pittsburgh (PSQI, por sus siglas en inglés), un cuestionario ampliamente utilizado de trastornos del sueño.

Higiene del sueño

Los participantes en el grupo meditación consciente mostraron una mejora con respecto a los del grupo de educación para la higiene del sueño, con puntuaciones medias PSQI de 10,2 al inicio y 7,4 después de la intervención, frente al paso de 10,2 puntos al inicio y 9,1 después de la intervención, respectivamente. El grupo meditación consciente también mostró una mejoría con respecto al grupo educación para la higiene del sueño en mediciones secundarias sobre los síntomas del insomnio, los síntomas de la depresión, la interferencia en la fatiga y la gravedad de la fatiga. Sin embargo, no se observaron diferencias entre los grupos para la ansiedad, el estrés o la señalización inflamatoria, que se redujo en ambos grupos a lo largo del tiempo.

Noticia extraída de: ABC