¿Por qué duele tanto?

Quizás en muchas ocasiones hemos escuchado hablar sobre la dependencia emocional, ligada e intrínseca a algunas relaciones de pareja.

En verdad, en nuestra sociedad occidental este término está mucho más extendido de lo que creemos, y no solo está relacionado con los vínculos de pareja en los que está presente el maltrato.

La dependencia emocional es una etapa que cada uno de nosotros, tarde o temprano, debemos transitar y superar, para desde ahí vivirnos de forma diferente en nuestras relaciones de pareja. Quizás ya no desde un amor romántico ni desde la necesidad de comenzar una relación desde el enamoramiento, sino desde un amor sentido, pensado y cultivado en el cada día de nuestra relación de pareja.

El apego afectivo o dependencia emocional es una vinculación mental y emocional (generalmente obsesiva) a ciertas personas. Se origina en la creencia irracional de que ese vínculo provee, de manera única y permanente, placer y seguridad. En consecuencia, la persona apegada está convencida de qué sin esa relación, le será imposible ser feliz.

Lo que define el apego no es tanto el deseo, sino la incapacidad de renunciar a él cuando el vínculo resulta dañino para la salud mental y/o el bienestar de uno.

Aprender a ser libres en nuestras relaciones de pareja y vivirlas desde el desapego, nada tiene que ver con endurecer nuestro corazón o con ser indiferentes a nuestras emociones. Tampoco tiene que ven con ser indiferentes al cuidado sensible y amoroso de nuestra pareja. El desapego no es desamor, sino una manera sana de relacionarse, cuyas premisas son:

– independencia (soy dueño de mis actos),

-no posesividad (no me perteneces ni te pertenezco)

– y no adicción (podría ser feliz sin ti)

Una cuestión de maduración

Desapegarse no es “salir corriendo” a buscar un sustituto afectivo, cerrar el corazón o promover la promiscuidad con tal de no vincularse profundamente con una persona. El superar la dependencia emocional tiene mucho que ver, en realidad, con la madurez de nuestra persona.

Madurar implica ser capaz de “ver lo que es” de manera realista. Tiene que ver también con quitarse el velo del autoengaño, las expectativas y los sueños románticos de “historias de príncipes y princesas”.

Características de la dependencia emocional

Algunas de las características que describen la dependencia emocional son:

– Se emplea mucho tiempo mental y físico en mantenerse cerca de la pareja u obtener su amor.

– Altos niveles de obsesión, preocupación o comportamientos vigilantes por miedo a perder la fuente del placer/seguridad.

-Hay un gran temor al abandono, a un engaño o a la soledad.

– Reducción de actividades sociales o laborales para estar con la persona amada.

– Pese a sentir sensaciones negativas por vivir esta dependencia, tales como depresión, ansiedad, baja autoestima…, se sigue manteniendo el estilo de vida dependiente.

Cuando estar enamorados significa sufrir, estamos “amando demasiado”.

Norvin Norwood.

¿Cómo podemos lograr un ego maduro?

Bien sabemos que esta no es una asignatura que nos enseñen en la Universidad; muchas veces tampoco en nuestro entorno familiar.

Madurar es un acto de responsabilidad personal en el que es necesario un trabajo profundo a través del cual revisamos nuestras creencias, trabajamos con nuestras emociones no resueltas del pasado y desarrollamos una mayor autoconciencia. Una autoconciencia que se trabaja principalmente a través de la práctica de la meditación y de la autoobservación sostenida.

Recordemos, finalmente, que ser autónomo desde el punto de vista emocional no es dejar de amar o ser un solitario; se trata de ser fiel a uno mismo y de no entregar el poder personal y la dignidad en nombre del amor. En verdad, podemos hacer que nuestra relación de pareja sea motivo de crecimiento y bienestar, si logramos desarrollar un ego maduro desde el cual abrir el corazón a nuestra pareja. Entonces el vínculo se convierte en una oportunidad para compartir el camino de la vida.

Cuando amamos e iniciamos una relación de pareja, lo hacemos con toda nuestra humanidad a cuestas: con lo bueno y lo malo, lo oscuro y lo maravilloso. El amor no viene “preparado de fábrica”, debemos construirlo y rearmarlo todos los días de nuestra vida.

Por ello será interesante que expresemos: “Te estoy amando” en vez de “te amo”, pues la relación no es un producto terminando, sino algo que vivo a nutrir cada día.

¿Deseas profundizar en esta temática?

Terapia Transpersonal de Pareja

 

 

 

 

Escrito por:

Patricia Martínez
Desarrollo e Innovación EDTe