Extracto del libro de J.M. Doria Sabiduría de la vida sencilla

Si amas lo que haces, nunca será un trabajo 
Confucio
 
Cuando nuestra labor mejora al mundo, llega brío y fortaleza. 
Si tan solo trabajamos por dinero, habrá esfuerzo y miseria. 
Si uno siente que su tarea ayuda, las horas corren y vuelan.
 
Cuando el propósito es servir, la Fuente regala la fuerza. 
La motivación transforma los obstáculos en pruebas. 
Contribuir al bien común, privilegio para el alma.
 
Quien ama su diario quehacer, encuentra su misión de vida. 
A mayor consciencia, un poder más profundo se moviliza.
No es lo mismo fabricar cañones que elaborar penicilina. 
No da igual dar clases de biología que vender heroína.
 
¿De qué depende el amar la propia tarea?
 
La gafa del entusiasmo es subjetiva. 
Lo que determina es la visión interna. 
Gran papel el de las íntimas creencias.
 
Basta con creer en lo que se hace, 
apreciar toda labor bien realizada. 
Saber que lo que hoy nos enamora, 
mañana puede ser memoria histórica.
 
Al principio, lo que me importaba era cuánto ganaba 
Luego, fue el reconocimiento lo que más necesitaba 
Ahora, me enfoco al bien social, eso mueve mi vida
 
Hoy, trabajo para el alma 
Mi jefe es el corazón
Su voz me llega
 
A veces no lo oigo
El ego cortocircuita
Veo cómo avanza la niebla
 
La vida entonces da sorpresas 
Lo imprevisto se presenta 
Vuelvo renovado a casa
 
El trabajo
Misión de vida 
Hormiga laboriosa 
Equipo en sintonía
 
Amor en marcha