¿Somos multitarea?

Vivimos un modelo de vida que parece conducirnos a funcionar en nuestro día a día a un ritmo muy elevado. Hacer frente con eficacia a multitud de tareas y compromisos dentro de nuestro mundo laboral está a la orden del día y, además, en muchos casos, ocuparnos del cultivo de nuestra relación de pareja, de la educación de nuestros hijos, y de muchos más aspectos de nuestras vidas que solicitan de nuestra atención y gestión.

Por si lo anterior fuera poco, llegan estandarizados momentos para el cambio, como el nuevo año o “la vuelta al cole”, en los que además nos fijamos nuevos retos personales a los que terminamos por renunciar porque “no caben”.

¿Es posible desenvolvernos con serenidad, eficacia y fluidez dentro este modelo vital? ¿Podemos gestionar todos los aspectos de nuestras vidas sin que necesariamente nos vivamos estresados?

“Todo al mismo tiempo”

Resulta sorprendente nuestra capacidad para realizar varias cosas a la vez. Podemos estar atendiendo al teléfono, escribiendo en el ordenador, fumándonos un cigarro, escuchando música y tomando notas… ¡todo al mismo tiempo! También realizar varias tareas profesionales a la vez. Esta forma muy actual de funcionar se conoce como multitarea.

Ciertamente la capacidad de realizar varias cosas al mismo tiempo es necesaria para nuestra supervivencia, pero la enorme dispersión de atención que conlleva la multitarea tiene muchos inconvenientes de cara a nuestras comunes vivencias de estrés y ansiedad.

Realizando varias cosas al mismo tiempo, no resulta nada fácil mantener nuestra atención en el presente, es por esto que cuando funcionamos en “modo multitarea”, vivenciamos multitud de emociones contractivas sin que ni siquiera nos demos cuenta de ellas.

¿Te ha sucedido que, al realizar varias tareas al mismo tiempo, te sientes ansioso o estresado sin ser muy consciente de qué es lo que en realidad te está pasando?

¿Realmente somos más eficaces realizando varias cosas a la vez?

¿Compensa la falta de atención a la que nos conduce la multitarea permitiendo que el estrés se “cuele” y continúe desgastándonos?

Curiosamente, esta vivencia ansiosa que experimentamos en la multitarea, tratamos de combatirla con más de lo mismo, con más aceleración y más cosas al mismo tiempo.

En realidad, no somos más eficaces ejecutando varias tareas a la vez. La eficacia está directamente relacionada con la atención que prestamos a lo que hacemos, y tampoco permanecemos conscientes de las ansiosas emociones que subyacen bajo tanta dispersión.

Habitualmente el motivo de que “estemos a cien cosas a la vez, pero en realidad a ninguna de ellas” parte de la tendencia de nuestra mente a la anticipación. Mientras estoy respondiendo a ese correo electrónico, ya estoy pensando en la llamada que tengo que realizar a las 11:00, mientras realizo la llamada, mi mente está en el informe que he de realizar a las 11:30, mientras realizo el informe, mis pensamientos divagan sobre la reunión de las 13:00…

La presión que ejerce en nosotros la anticipación por no saber si “voy a llegar”, nos genera estrés y merma nuestra eficacia.

“El que sufre antes de lo necesario sufre más de lo necesario” Séneca

“Todo a su tiempo”

En realidad, el “camino de vuelta” para vernos libres de la tendencia anticipatoria de nuestra mente es tan sencillo como hacernos conscientes de la misma. En cuanto los pensamientos anticipatorios son observados automáticamente nos rescatamos de su cautiverio, no nos identificamos, y podemos “regresar” poniendo nuestra energía-atención en el momento que nos ocupa.

También podemos entrenar el estar presentes en una sola tarea al mismo tiempo, y realizarla siendo muy conscientes de lo que hacemos mientras lo hacemos. Cuando toda nuestra atención se enfoca en “lo que estamos”, además de ser más productivos, accedemos a niveles de profundidad y serenidad en donde el estrés no cabe.

Incorporar la meditación en nuestra vida supone voluntad, pero no demasiado tiempo. Este modo de entrenar la atención y favorecer la consciencia para caminar hacia la comprensión, supone además variados beneficios que “aparecen” según la ciencia profundiza en la investigación.

Richard Davidson ha pasado gran parte de su carrera como psicólogo estudiando los efectos de la meditación en el cerebro. En uno de sus trabajos descubrió, entre otros, que las personas que meditan son capaces de producir hasta 50% más de anticuerpos tras recibir una vacuna contra la gripe. La práctica de la meditación en general supone considerables cambios en las regiones cerebrales relacionadas con la memoria, la autoconciencia, la empatía y el estrés.

El camino de la eficacia no consiste en rechazar nuestros pensamientos sino de observarlos. Tampoco de enlentecer la vida cayendo en un modo “simple” de existir. Ante el actual modelo acumulativo de experiencias que den “sentido a la existencia”, podemos descubrir una extraordinaria fuente de poder que nos permite fluir con facilidad y sin esfuerzo en cada tarea que realizamos, siendo “uno con lo que hacemos” y experimentando el bienestar natural que brota “ser y estar en este momento”.

A cambio del modelo automatizado de multitarea nos podemos regalar uno más focalizado que nos permita ensanchar la presencia en nuestra vida y que en esta “quepan” tanto compromisos como nuevos retos.

Te proponemos la experiencia de realizar alguna de las tareas que habitualmente ejecutas en “multitarea”, de forma consciente, entregándote completamente a ella. Experimenta, y observa qué sucede…

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