Una brújula en el desierto

Imaginemos un gran desierto de arena roja, bajo un cielo despejado y un sol abrasador. En muchas ocasiones, el ser humano camina sin rumbo, tras espejismos que parecen albergar el tesoro de la felicidad eterna o la ausencia de dolor. Tan pronto como parece que vamos a llegar, la imagen se desvanece, el dolor aumenta, al igual que nuestra sed.

A veces, no sabemos cómo hemos llegado a este desierto, a vivirnos en el bucle de aferrarnos y nunca llegar. Paradójicamente, preferimos quedarnos ahí dando vueltas, antes que deshacer nuestros pasos o buscar otro sendero, lejos del espejismo, que aparece una y otra vez.

Imaginemos ahora que, en medio del desierto, aparece una brújula. Un artefacto que no nos fuerza a llegar a algún destino y, sin embargo, nos permite saber en qué dirección caminamos. Sabemos que hacia el sur está el camino de siempre y nos quedan otros tres puntos cardinales por explorar.

El terapeuta transpersonal es como una brújula en medio del desierto, alguien que acompaña a descubrir nuevos parajes, al tiempo que facilita un viaje al encuentro con la dimensión esencial del ser, esa parte que nunca estuvo perdida o fue dañada; esa parte que nunca tuvo sed.

Bien sabemos que, en la sociedad actual, existen muchos caminantes del desierto, que se pierden en espejismos tratando de encontrar una salida; tratando de encontrarse a sí mismos. En esta aventura tan humana, no estamos exentos de transitar experiencias en las que no tenemos herramientas para gestionar la cuota de dolor correspondiente a tales vivencias. En muchos casos, la salida por la que optamos -consciente o inconscientemente- se llama adicción.

Cuando un terapeuta transpersonal profundiza en el acompañamiento en adicciones, además de ampliar su horizonte en el campo de la terapia, cumple una función muy especial para la sociedad del siglo XXI: Contribuir a romper con el estigma asociado a la adicción y dar luz a aquellas personas que un día, buscándose a sí mismas, tomaron un camino equivocado. Y es que, desde la mirada transpersonal, la persona adicta es una buscadora de la esencia que, por diversas circunstancias, optó por otros caminos, al no saber gestionar su dolor. Desde este lugar, se puede, incluso, aceptar que la adicción, en sus inicios, cumplió un papel necesario, pues no se tenían otras herramientas.

Existen muchas formas de terapia en adicciones efectivas y necesarias dentro del proceso de recuperación en adicciones. La terapia transpersonal cumple, sin excluir ninguna, una función primordial para que el camino desértico se torne en un paisaje, donde se avisten brotes verdes: el trabajo de la dimensión trascendente y la transformación interna por comprensión.

Al incluir la práctica de la meditación, la persona adicta incrementará su nivel de autoconsciencia y aprenderá a identificar y aceptar sus emociones. Esto es clave para favorecer la salida del modo automático de la conducta adictiva: le permite “darse cuenta”, el primer paso para poder decidir con libertad.

Gracias al trabajo que se ofrece desde la mirada transpersonal, la persona podrá, aunque sea por un instante, contactar con su Identidad profunda. Esto le permitirá comprender que los verdaderos cambios proceden del interior.

Al final, trabajar la salida de la adicción desde, solamente, aspectos personales puede resultar un parche, pues, tras cada proceso adictivo, hay una raíz dolorosa, que no puede ser sanada desde un lugar puramente racional. La verdadera comprensión sucede a un nivel transracional. Desde la comprensión profunda, más allá del mero entendimiento, podemos liberarnos de la necesidad inconsciente de repetir compulsivamente los escenarios de dolor y reconocer que la salida, realmente, es hacia dentro.

Se dice que podemos acompañar hasta donde nosotros hayamos llegado, pero ¿es necesario haber transitado un proceso de adicción para acompañar en este campo? Sin duda, haber vivido esta experiencia supondrá acercarse a los acompañados desde la más honda vivencia y tendrá mucho valor. Pero, la magia de lo transpersonal, al formarnos en este campo sin haber vivido una adicción, nos permite seguir trabajando aspectos internos de nosotros, al tiempo que vamos adentrándonos en el mundo de la persona adicta para comprenderla un poco más desde dentro.

Y es que, en realidad, a poco que miremos, podremos descubrir algún tipo de adicción, por pequeña que sea: a una emoción, una forma de pensar, una conducta, ciertas personas, cosas materiales…

Adentrarse en este campo, sin duda, supondrá un salto de crecimiento para el terapeuta. Y un terapeuta transpersonal que haya realizado este camino será un regalo para esta sociedad, que anhela despertar y amar-se en libertad, rompiendo sus cadenas.

Acompañamiento en Adicciones

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