El terapeuta transpersonal tiene alma de viajero: muy a menudo emprende un viaje inteligente y amoroso al interior del otro. Este viaje bien podría titularse como “turismo iniciático”, que poco o nada tiene que ver el con el turismo convencional. En realidad, el proceso de la terapia transpersonal es, ni más ni menos, que un viaje a la belleza del alma humana, con todas sus luces y sombras. 

 

Terapia Transpersonal