El equipo de tutor@s de la Escuela de Desarrollo Transpersonal queremos compartir contigo nuestras “Pepitas de Oro”. Las Pepitas de Oro son nuestras comprensiones más significativas, fruto de lecturas e indagaciones, compartidas y recopiladas a lo largo de los últimos meses en nuestras reuniones de tutores.

Deseamos, de corazón, que estas íntimas comprensiones te inspiren en tu propio proceso de búsqueda y desarrollo.

“Vive con el corazón abierto, aunque duela. Cerrarse en medio del dolor es una negación de la verdadera naturaleza humana. Un hombre superior es libre en sentimiento y acción, incluso en medio de una gran pena y de un gran dolor. Si fuera necesario, el hombre debe permanecer con el corazón herido más que con el corazón cerrado. Debe aprender a permanecer en la herida dolorosa y también a actuar con habilidad y con amor desde ese lugar”.

David Deida, “El Camino del Hombre Superior”

Siempre fui un experto en marcharme o en invitar a otros a que lo hicieran en cuanto sentía el más mínimo dolor ante algo o alguien.

Hoy tengo la certeza de que una vida sin dolor no es vida, o al menos cojea de un lado.

El dolor me ha traído humildad, lucidez, coraje, templanza, serenidad. Estos años en la Escuela he aprendido a abrir el corazón y a gestionar de manera más productiva el miedo que me impedía hacerlo (como si el corazón pudiera abrirse o cerrarse al antojo, me pregunto)… Y, por tanto, a abrirme a la vida.

Quizás al corazón solo le interese una cosa: que viva, que viva libre y sin miedo, que no pierda ni un instante de lo que la vida me da.

Hace ya seis meses que mi padre falleció, mi referencia, mi maestro. En estos meses siempre he tenido la certeza del importante movimiento que se ha producido en mi vida con su muerte.

Siempre he dicho que no hay drama, pero hoy veo con algo más de claridad el inmenso dolor que hay dentro de mí. Un duelo tal vez inconcluso.

Cuando me silencio y me aquieto, puedo sentir con algo más de claridad que mi dolor es crecimiento, es oportunidad, es belleza, es el fuego que arde e ilumina mis partes más sombrías; aquellas partes irracionales, inexplicables y misteriosas.

 

Antonio Mulero

Tutor de la EDTe