Viaja a lo profundo de ti

Hace ya varios años que desde la Escuela de Desarrollo Transpersonal convocamos retiros Vipassana de 10 días, facilitados por experimentad@s meditador@s.

El Retiro Vippasana es una experiencia inolvidable a lo profundo del corazón, donde uno se reencuentra, ni más ni menos, con la inmensa mismidad.

10 días de silencio, varias horas de meditación diarias, paseos contemplativos por la sierra de Guadarrama y espacios de escucha consciente del cuerpo, dejan una huella inolvidable. Un retiro Vipassana puede ser un antes y un después para quien se inicia en tan bella aventura.

Como aspecto diferencial, el retiro Vipassana que facilitamos en la Escuela Transpersonal aúna la práctica de la silenciación con la mirada autoterapéutica. En este sentido, invitamos a los participantes a desplegar una actitud de autocuidado y escucha interna que convierten los 10 días en un viaje transformador de autodescubrimiento.

Cuando permanecemos en silencio y quietud, nuestra mente progresivamente se posa. Sin apenas darnos cuenta, vamos accediendo a capas más profundas de nosotros mismos: la velocidad de nuestra mente es lo primero que suele hacer acto de presencia; ese “mono loco” que salta de rama en rama sin parar.

Con cada respiración consciente aprendemos a sostener la inquietud de nuestra mente pensante; al mismo tiempo, nos damos cuenta de cómo nos arrastra esa velocidad en el día a día. Aprendemos, así, a abrir la puerta del sosiego.

Los espacios de atención al cuerpo a través de estiramientos conscientes, ejercicios suaves y caminatas contemplativas también contribuyen significativamente a que mente y cuerpo se serenen.

Cuando el bucle veloz del pensamiento se posa, emergen en la consciencia emociones de las que muchas veces ni siquiera somos conscientes; se trata de emociones que “retiramos al sótano”, creyendo que así las hacemos desaparecer… Aprendemos, instante a instante, a abrir el pecho para dar acogida a lo rechazado.

Con cada abrazo interior, emergen emociones más y más livianas: volvemos a sintonizar con la alegría de ser, con el goce de sentarnos a respirar, con el entusiasmo por vivir…

Durante este proceso, la mente consciente se relaja, dando paso a contenidos más profundos que habitan entre consciente e inconsciente. Se produce, así, un drenaje y reordenación interna que, frecuentemente, se siente como un incremento de la vitalidad y, por otra parte, una disminución del cansancio.

En el silencio y la quietud del Vipassana, volvemos a encontrarnos, cara a cara, con nosotros mismos: regresamos a momentos de nuestra vida para “recoger piezas” que se habían quedado en el camino; también es frecuente que suceda una reconciliación con aquellos episodios vitales que no habíamos dado por cerrados…

Las instrucciones que día a día facilitan l@s coordinador@s del retiro propician que los participantes den un paso más y desplieguen la mirada benevolente para consigo mism@s.

Uno no está solo en este viaje: un grupo de héroes y heroínas de la consciencia se adentran en su propio camino; se saben en soledad acompañada. En algunos momentos, puede surgir la tentación de tirar la tolla, pero el grupo sostiene… Silenciosamente, el grupo inspira la fuerza para superar cada obstáculo.

Así, meditación tras meditación y respiración tras respiración, los viajer@s atraviesan su bosque interior… Allí, en lo profundo, hay un claro.

En algún momento, el caminante llega al claro y se da cuenta de la paz que le rodea: lo único que tiene que hacer es sentarse en su centro, dejarse acariciar por el cálido sol y contemplar la belleza del bosque.

El caminante se da cuenta de que, en realidad, la paz emana de lo profundo de sí.

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Retiro Vippasana