Alimentarse supone una acción deliberada por nuestra parte, a diferencia, por ejemplo, de otras funciones esenciales que se producen automáticamente, tales como el respirar o el dormir. Un rasgo diferencial y muy destacable de la alimentación, del que nos conviene tomar conciencia, es que se trata de una acción en el que nuestra voluntad está implicada. También lo está nuestro grado de autoconsciencia. Si queremos iniciar un cambio hacia una alimentación más consciente, y en general hacia un autocuidado integral, ser honestos con nosotros mismos será fundamental.
La honestidad es un buen comienzo para conectar con la fuerza interior que necesitamos para superar los obstáculos que surgen en el camino de la integración de nuevos hábitos. Necesitamos también de la fuerza de la motivación para vencer la inercia y la costumbre, así como para cuestionarnos modelos que, aunque cómodos, nos resultan ya caducos e incluso insatisfactorios.
Nuestra motivación será́ el motor que nos impulsará y mantendrá́ en el camino de la autoconsciencia. Es por ello por lo que nos conviene profundizar, con diligencia y honestidad, en nosotros mismos, desde la autobservación y la auto indagación. Convertir el acto de comer en una vivencia consciente.
Las siguientes preguntas nos pueden orientar, a modo de brújula, en el camino del vivir la alimentación con plena consciencia.
- ¿Qué aspectos de mi vida se ven afectados o influidos por mi alimentación?
- ¿Cómo de importantes son para mí dichos aspectos en mi escala de prioridades vitales?
- ¿Es coherente para mí el grado de atención que presto a mi alimentación?
El resultado de este proceso de auto indagación nos permitirá́ conectar más profundamente con nuestras necesidades, así como con nuestra búsqueda de una alimentación más consciente.
Al fin y al cabo, la comprensión y el equilibrio de las necesidades únicas de nuestro cuerpo y de nuestro ser, son esenciales para gozar de una vida sana y plena. Prestar atención a estas necesidades es convertir el acto de comer rutinario en una Alimentación Mindfulness.
Si mantenemos hábitos de alimentación inconscientes, estos lo seguirán siendo de manera indefinida. Es decir, estos hábitos persistirán inadvertida mente, ejerciendo una influencia real en aspectos significativos de nuestra vida y nuestro bienestar. Sin embargo, cuando los hacemos conscientes, nos abrimos a la posibilidad de comprender. La comprensión, a su vez, nos permite descubrir que existen vías más saludables y acordes con nuestras necesidades vitales.
“Aprender a comer y a vivir conscientemente es la clave para experimentar la salud y la paz. Al llevarla a su máxima expresión, la alimentación consciente transforma una simple comida en una experiencia espiritual, ofreciéndonos una profunda apreciación de todo lo que ha ocurrido en la creación del alimento; así como una profunda comprensión de la relación entre la comida en nuestra mesa, nuestra propia salud y la salud del planeta”
Saborear – Thich Nhat Hanh y Lilian Cheung