El camino de la Educación Mindfulness ha llegado en los últimos años a confluir en una gran avenida que está extendiendo en escuelas y hogares la cultura de la quietud, la observación, el silencio y la compasión.

Desde la Escuela Española de Desarrollo Transpersonal aportamos nuestro propio enfoque en este contexto de búsqueda de nuevos paradigmas educativos: el de la Educación Mindfulness Transpersonal. Este rumbo hace una aportación significativa al señalar hacia la realidad esencial del observador, un ancla interior de identidad que resulta enormemente clarificadora para el desarrollo del niño. Nos lleva a recordar lo que en realidad somos, a la vez que confía en la necesidad de desarrollar un ego maduro, en lugar de anularlo.

Reconocemos que existe una necesidad de saber al menos cuáles pueden ser los principios generales que sustentan esta nueva visión, las nuevas reglas del juego educativo desde este enfoque, que recogemos en una propuesta de decálogo que pretende ser ajena a la idea de “mandamientos”, y más cercana a una serie de sugerentes propuestas de atención que pueden guiar la ineludible indagación personal de cada educador.

1. Educamos por lo que somos, aprendemos por lo que vivimos

2. Mantenemos un profundo estado de presencia

3. No tenemos que aparentar ser perfectos, basta con ser conscientes

Detectamos una carga psicológica, más o menos evidente, en aquellos educadores a los que precisamente les interesa, y a menudo preocupa, la excelencia educativa de sus hijos y alumnos. Con esta carga se desata una lucha titánica interna que nos lleva a ocultar bajo la alfombra todos aquellos aspectos aún no resueltos plenamente en nosotros; aspectos que nos avergüenza que se reconozcan.

Atrás quedó para muchos educadores el tiempo de la incoherencia abierta del “haz lo que digo y no lo que hago”. Sin embargo, complicamos aún más las cosas cuando nos sentimos obligados a ocultar, e incluso a reprimir, lo que no deseamos transmitir a la siguiente generación. De forma paradójica, la incoherencia acaba ganando aún más poder desde la sombra.

La Educación Mindfulness Transpersonal desea cortar de raíz el perfeccionismo y la exigencia que nos lleva a pensar que debemos tener resueltas todas estas incongruencias antes de asumir la responsabilidad de educar. Planteamos, ante todo, respetar la humanidad del que se reconoce en perpetuo camino de mejora y reeducación. En realidad, sólo podemos reconocer la perfección en lo que es eterno, esencial y atemporal en nosotros.

Educar conscientemente implica que, de forma progresiva, pero necesariamente inacabada, nuestra forma de ser vaya siendo reflejo de la expresión de la Belleza, Verdad y Bondad del núcleo de identidad esencial.

Si nos exigimos ser perfectos, o al menos aparentarlo, trasladaremos de forma inconsciente esta exigencia perfeccionista a los demás. Juzgaremos entonces el error en los educandos, así como todo lo que consideremos que se distancia de nuestro ideal y meta educativa.

Nuestra impaciencia como educadores para con los comportamientos que resultan irritantes y que nos “sacan de nuestro centro” es vista, desde el enfoque transpersonal, como una oportunidad dorada para llegar a conocernos en profundidad y sanar viejas heridas; heridas fruto, a menudo, de la educación recibida.

Los niños detectan y rechazan de forma muy intuitiva nuestras incoherencias e inconsistencias. No obstante, los niños en realidad no nos demandan ser perfectos para otorgarnos algún tipo de autoridad moral. La verdadera autoridad emana de la humilde conciencia de nuestras propias limitaciones y aspectos sombríos.

Cuando somos conscientes y amables con estos aspectos propios que tendemos a rechazar, y hemos asimismo aprendido a abrazar nuestra sombra, nos hacemos un poco más dueños de nosotros mismos. Es este autodominio el que el niño observa, admira y busca aprender, ya que todos buscamos aprender a amarnos incondicionalmente.

EDUCACIÓN MINDFULNESS EN CENTROS EDUCATIVOS (PROGRAMA CENCORE)