El doble propósito de la Educación Mindfulness Transpersonal: sembrar semillas de Atención plena y felicidad.

En este artículo nos zambullimos en el propósito nuclear de la Educación Mindfulness Transpersonal: cultivar la semilla de la Atención plena y de la felicidad en l@s niñ@s

* Extracto de la formación Educación Mindfulness para niños y adolescentes

La Educación ha buscado su excelencia generación tras generación, tratando de mejorar los medios para atraer la atención de los estudiantes. En este sentido, se han sucedido de forma vertiginosa en los últimos siglos metodologías y pedagogías centradas en el objetivo de presentar de forma atractiva los contenidos, cambiar las temáticas que son objeto de estudio o involucrar de forma más participativa a los alumnos en la construcción de su conocimiento.

La educación formal se coloca así en una situación de estrés permanente, al tener que competir con la saturación producida en este mercado de información en el que se ha convertido nuestra cultura.

Inmersos en ella, nuestra atención se vuelve cada vez más fugitiva y adicta a la estimulación, y se hace por tanto cada vez más dispersa y pasiva. En esta adicción a la estimulación informativa, los niños cada vez se aburren más y se sienten más inquietos. Asimismo, tienden a demandar cada vez más estimulación, habituándose rápidamente a las innovaciones educativas.

La clave para salir de este círculo vicioso de insatisfacción constante, así como de la sensación constante de que quizás nos estemos perdiendo algo, tiene que ver con algo que nadie nos enseñó: cómo prestar atención.

Éste es precisamente el objetivo de la Educación Mindfulness Transpersonal.

Entre los fundamentos de la Educación Mindfulness Transpersonal contemplamos:

Aprender a calmarse. La competitividad, la exigencia y los altibajos emocionales producen un ruido de fondo que dificulta el enfoque de la atención.

Aprender a enfocarse. Saber dirigir la atención y mantenerla a pesar de las distracciones. Saber priorizar qué información es importante y desatender la irrelevante.

Desplegar la capacidad de comprensión. Una atención enfocada permite tomar en cuenta más elementos y perspectivas, para llegar a conclusiones menos limitadas y egocéntricas. Por otra parte, aprendiendo a dar significado a nuestras experiencias aprendemos a dar sentido a nuestra vida.

Aprender a responsabilizarse. Atender implica ver más claramente las consecuencias de nuestras acciones, así como reconocer la interdependencia entre los seres humanos. Si no aprendemos a atender, tenderemos a reaccionar de forma automática e impulsiva, siendo poco o nada conscientes de las consecuencias de nuestros actos.

 La Educación Mindfulness Transpersonal aporta las bases para que los alumnos aprendan a calmarse, enfocarse y autorresponsabilizarse, al tiempo que amplían su capacidad de comprensión. Se trata de cuatro músculos atencionales que se ejercitan, a la vez que se retroalimentan.

 En la formación de Educación Mindfulness Transpersonal de la Escuela de Desarrollo Transpersonal el entrenamiento de la atención plena a través de la práctica de la meditación ha sido, desde su origen, un componente nuclear.

 El proceso de ampliación de la autoconciencia pasa por aumentar nuestra capacidad de atender a un mayor número de elementos, lo que permite comprender un mayor número de perspectivas.

 

¿Cómo ocurre el milagro de la “toma de conciencia”?

¿Cómo sucede el descubrimiento que abre la puerta a un nivel de comprensión más profundo y amplio?

 Para que esto suceda, necesitamos en parte vaciarnos un poco de nosotros mismos, es decir, de la narración histórica que fundamenta nuestra personalidad.

En el silencio de la práctica meditativa y de mindfulness hacemos un hueco a lo nuevo. Se posibilita entonces el ir más allá de las limitaciones que impone nuestra personalidad, en su juego de preferencias y aversiones.

 A través de prácticas adaptadas a cada etapa evolutiva, es posible iniciar a los más pequeños en aprendizajes que les servirán de por vida. Se trata de aprendizajes tales como la autoobservación de los propios pensamientos, la gestión del conflicto o el reconocimiento de las emociones sin necesidad de quedar atrapado en ellas.

Gracias al desarrollo transpersonal que proporcionan las prácticas Mindfulness, los niños pueden ampliar su perspectiva, desplegar actitudes de colaboración y empatía hacia los demás, así como aprender a tomar decisiones conscientes y, al mismo tiempo, desplegar la actitud de la autorresponsabilidad.

Es precisamente en la infancia donde podemos desarrollar la capacidad de convertir en realidad nuestros sueños el día de mañana. Es también en la infancia donde podemos sembrar las semillas de una mente feliz, semillas que en el futuro darán lugar a sólidos y frondosos árboles.  

 

Quizá te interese nuestra formación en:

Educación Mindfulness