Las virtudes tradicionales

“El sentido de la vida” Las 7 virtudes tradicionales

Todos los seres humanos tenemos alguna prioridad en la vida que se convierte en nuestro íntimo tesoro. Si nos preguntamos, “¿cuál es realmente mi tesoro… qué es lo que más valoro como para poner el alma en ello?”, posiblemente nos demos cuenta de que este tesoro suele ser consecuencia de anteponer una de las dos grandes direcciones de vida: por un lado, la de atesorar todo aquello que calme la ansiedad de nuestro ego, tal y como como lo pueda ser la riqueza económica, el orgullo o lo que proporciona poder; por el otro, la de cultivar todas aquellas cualidades profundas que, en sí mismas, son asociadas a la virtuosidad, es decir, al desarrollo de la ética y de los valores profundos.

La anterior dicotomía y, en muchos casos, oposición, hunde sus raíces en un pasado que viene de muy atrás. A lo largo de la historia, una gran parte de la humanidad ha creído en la vida más allá de la muerte. Dicha creencia ha sido gestionada por las religiones, propiciando que muchas personas examinasen sus vidas y tomasen medidas para, como recoge el dicho popular, “ganarse el cielo”. Los propios faraones entendían de una forma peculiar este tránsito:

creían que las riquezas materiales de la vida terrenal les iban a asegurar un glorioso más allá; por ello, ordenaban ser enterrados con oro y alhajas para “comprar a los demonios del más allá” y allanar el camino hacia su propia versión del paraíso.

“Donde está tu tesoro, está tu corazón”

Mateo 6, 19

En la actualidad, sin embargo, tendemos a pensar que no vamos a llevarnos al “otro lado” nuestros Bonos del Tesoro; sin embargo, intuimos que los actos de amor que hayamos atesorado durante el vivir continuarán en las mentes y corazones de quienes perpetúen la cadena de amor que legamos.

Quien indague en su propia vida acerca de qué es realmente lo que ha valorado y buscado, probablemente observe que pasó por alguna etapa en la que el dinero y el poder fueron lo más importante, no solo para “sacar adelante a la familia”, sino, en muchos casos, para poder comprar todo aquello que el modelo promete como felicidad. También es posible que, muchas personas, estando ya de vuelta de tales promesas y tras la euforia que brinda la expectativa de mayores ingresos, hayan desmitificado la felicidad asociada a una cantidad de dinero superior a la que realmente se necesita. En algún punto, los intereses y prioridades pueden virar y dar lugar a la íntima comprensión de que lo que verdaderamente nutre al alma está, al mismo tiempo, estrechamente ligado al sentido profundo de vida.

Lo anterior no tiene que ver con renegar del bienestar económico o material, sino con hacia dónde nos orientamos y qué priorizamos en la vida. Parece ser, además, que tal viraje en las prioridades tiene mucho que ver con pasar de vivir poniendo el acento en el recibir/acumular/tener a ponerlo en el dar/entregar/servir. Al respecto, se han llevado a cabo estudios en el ámbito de la psicología que vienen a afirmar que las personas enfocadas en dar son más felices que aquellas ego centradas, es decir, enfocadas prioritariamente en satisfacer las necesidades propias del ego.

Y es que, en realidad, allí donde ponemos la mirada, ponemos el corazón, es decir, nuestro sentido y rumbo de Vida. El enfoque de la atención tiene un efecto similar al de una manga de riego en un jardín: hace crecer las plantas. Mirar en una dirección determinada, es sinónimo de dinamizar aquello a lo que dedicamos nuestra atención, algo similar al hecho de poner timón hacia un puerto determinado. De hecho, tener un rumbo conlleva tomar cada día sutiles decisiones que, paso a paso, hacen aumentar lo que consideramos como nuestro tesoro. Quien ha comprendido que lo más valioso de la existencia es saborear la expansión de consciencia y, con ello, vivenciar el amor y la empatía en el corazón, orienta su atención al ‘modo ser’, desde el cual todos los minutos del día son oportunidades de reunión y desegocentramiento.

Conforme la vida nos abre a niveles de consciencia transpersonal, las creencias son trascendidas y ya no marcan la dirección; entonces, las decisiones que regulan y dirigen la propia travesía nacen de una capa más honda. Una vez observadas y cuestionadas dichas creencias, a menudo heredadas, es la voluntad consciente la que se ocupa de cocrear nuestro destino. Tal cocreación brota de una escucha más honda hacia adentro, así como desde un “Sí, quiero” hacia lo que, intuimos, tiene que ver con el sentido profundo de vida. Y es que, justamente, es de este tipo de tesoro que nos sabe a verdad de donde brota una insospechada fuerza que impulsa a lograrlo con todas sus consecuencias.

Según evolucionamos y maduramos, vamos siendo capaces de armonizar oposiciones como la que, por ejemplo, excluye el dinero a la virtud, oposiciones que han estado basadas en la histórica dualidad “tierra-cielo”. Tal integración brinda la virtud de hallar una medida sana a la vida material. Cuando este logro está impregnado de consciencia y visión global, va de la mano de una creciente sabiduría. Esto no es del todo fácil, ya que en la actual economía de mercado se disparan mensajes de consumo llenos de seducción. Por ello, conviene mantener la atención despierta, antes de olvidar lo que verdaderamente aporta e importa.

La vida no es principalmente una búsqueda del placer, como creía Freud, ni una búsqueda de poder, como lo enseñó Alfred Adler, sino una búsqueda de sentido.

Victor Frankl

Nuestra civilización está enferma de aislamiento y ansiedad, dos lacras derivadas de un exceso de racionalismo, así como de una excluyente visión materialista que reduce al mundo a un gran mercado. Nuestro modelo socioeconómico, al llevar implícita las máximas del “mejor más” y del “nunca es bastante”, responde a una reacción ante siglos de un cuestionable espiritualismo religioso en el que el “desposeimiento” era signo de elevación. Lo cierto es que, quien se enfoca en obtener el “dinero suficiente” en el más amplio sentido de la palabra, está apostando por la vía de en medio. Este camino ayuda a superar la insaciabilidad que padece el ego que, a menudo, se camufla en la acumulación como supuesta fuente de seguridad, en detrimento de muchos otros aspectos que otorgan calidad al vivir.

En un panorama como el actual, resulta fácil caer en la trampa de creer que nos encontramos demasiado ocupados como para cultivar los hábitos virtuosos y las excelencias del alma humana. De hecho, no es frecuente que en nuestro interés cotidiano haya espacio para perseverar en la silenciación interna, el abono por excelencia para el florecimiento de la virtud. Sin embargo, la interiorización de la mirada es la vía más directa para orientar nuestra actitud hacia la consciencia compasiva y el ejercicio de cualidades virtuosas, tales como la prudencia, la fortaleza y la templanza.

Sabemos que la obra de arte más importante del vivir es uno mismo. Y en dicho proceso de autocreación tiene gran valor el desarrollo de las 7 virtudes tradicionales: 

La humildad frente a la arrogancia,

la generosidad frente a la tacañería,

la integridad frente a la incontinencia,

la paciencia frente a la ira,

la templanza frente al exceso,

la compasión frente al rencor,

y el cuidado frente a la dejadez.

El autocuidado del alma es un arte. Elegir qué tesoro alimentar durante esta travesía es una forma de decidir el nivel de calidad con el que hacer el gran viaje interior: preferente, turista o en bodega. La vida es mágica y, conforme damos y servimos de corazón, el Amor como estado de consciencia y cualidad de la dimensión esencial, nos encuentra.

Texto adaptado del libro El Jesucristo Transpersonal, de José María Doria

 

¿Quieres formarte como
Facilitador/a en Terapia Transpersonal?

Compartir este artículo:

Artículos relacionados

Circulo mujeres compasion

“Mi vida sin mí. Compasión”

La dificultad de aceptarnos plenamente y de poner límites conscientes se manifiesta en aspectos tales como: rechazo del propio cuerpo, depresión (más frecuente en mujeres que en hombres), ansiedad, fatiga, trastornos de la alimentación, sensación de falta de tiempo, sentimiento

Leer más

"TALLERES GRATUITOS"

DIRECTO ZOOM de 18:30 a 20:00h*

Martes 30 Septiembre: Constelación en Vivo

* Consulta el horario en tu país. (Te enviamos la grabación.)