La alegría sin causa

 

La felicidad suele comúnmente entenderse como algo que tenemos la responsabilidad y el deber de conseguir mediante determinados métodos y logros. Es decir, un estado interior que está basado en una o varias causas que generalmente asociamos a posesiones, poder, reputación, placeres y logros. Es decir, a victorias del ego. Desde esta perspectiva, el buscar la felicidad, aunque es un anhelo legítimo, se queda en un plano del yo tan insaciable como dual e inestable.

La felicidad es un estado que carece de causa, es decir, sucede. Se trata de un flujo interno que surge natural cuando hemos situado al ego como una parte más de nuestro ser consciente. Es decir que le hemos retirado el poder absoluto como única realidad y a su vez relativizado. Esto se da cuando somos capaces de observarlo como un “objeto” más de la consciencia. Es decir, un yo que deja de ser centro solar y se convierte en un planeta más del sistema.

La desesperación por su parte es también otro torbellino emocional del ego que cae por sí sola cuando nos encuentra la confianza en el devenir y el sentido profundo de vida, aspectos que también se vivencian sin causa.

¡Estoy desesperado!

¿Quién está desesperado?

Un día se deshace la primacía del ego, hacemos presente el dicho Zen: “la peor enfermedad de la mente es enfrentar lo que nos agrada con lo que no nos agrada”.

En la actualidad ya no es “el cielo que todo lo ve”, el que nos exige moralidad y credos para lograr un feliz más allá tras la muerte. Hoy es el propio ser humano quien se esclaviza a sí mismo través de mandatos internos:

“debo tener una mente positiva, tengo que ganar más dinero, necesito una pareja distinta, debo estar al día con las noticias, hoy tengo que llegar a los 9.000 pasos, debo aprender un idioma, necesito más amigos en las redes, todavía no he dado con mi perfume, tengo que renovar armario, tengo que practicar mejor sexo…” Ingredientes estos que van implícitos en el gran pack de la súper oferta comercial para que todos seamos felices en cómodos plazos mensuales.

La rosa carece de porqué, florece porque sí,

no hace caso de sí misma, no pregunta si se la ve

Extracto del próximo libro en edición de José María Doria. Inteligencia Transpersonal.

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La sonrisa interna

A través del gesto sencillo de sonreír podemos contactar con la alegría y la bondad que conforman nuestra verdadera identidad. Aprender a situarnos en esta actitud profunda, aunque al principio parezca un tanto forzada, conlleva innumerables beneficios a muy diversos niveles, desde el físico, hasta el mental y el emocional.

Los procesos formativos de la EDTe, además de proporcionar contenidos y herramientas prácticas de calidad, promueven un grado de transformación personal, de mejora y de integración de quienes los realizan.

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