La aventura de la aceptación

La aventura de la aceptación, blog

La aceptación es un movimiento que tiene que darse para que se desplieguen muchas cosas. Es punto de partida esencial de una vivencia consciente. De todas las actitudes mindfulness, puede ser una de las más transversales.

Hay una especie de lucha con el acto de aceptar las cosas porque sí. Pareciera que si aceptamos algo desagradable estuviéramos mostrando debilidad.
Nada más lejos de la realidad. En esta sociedad somos artistas en confundir conceptos. Muchas veces, se entiende que la aceptación es resignación.

Una persona que acepta es agente activo del proceso, mientras que alguien que se resigna, asume un rol pasivo. Desde esta pasividad, la persona atribuye a factores externos su actitud.

Sin embargo, desde la actitud activa de quien acepta se da un chispazo
de fuerza interna:

No hay culpables, hay responsables. En el camino de la aceptación, el primer paso es darse cuenta. En un siguiente paso está en aprender que no podemos controlar todo, no podemos cambiar todo.

Ningún ser humano puede controlar todas las circunstancias externas que le rodean. Lo único sobre lo que sí puede incidir es en la actitud que toma frente a las cosas que le suceden.

Se trata de reconocer la realidad tal cual es: decir “sí” a lo que ya es. Es un acto de rendición donde nos abrimos a un nuevo punto de partida.

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En la aventura de aceptar tenemos varios trabajos. Uno de ellos es aceptarnos a nosotros mismos. En nuestro catálogo de juicios, existe una amplia sección donde nos hablamos de “cómo somos”.

Nos gustaría haber nacido con otra condición física, otra voz, otras destrezas… Y no solo es lo que no nos gusta. A veces, nos gustamos tanto que caemos en soberbia.Ambos extremos nos sitúan en una negación de lo que somos.

Estamos chocándonos de frente con una verdad existencial: somos y punto.
La aceptación de lo que soy implica también un cierto grado de desidentificación. Por ejemplo, cuando ponemos en suspensión un juicio para ir más allá de él, nos estamos desidentificando de nuestros pensamientos.

La tarea siempre tiene que ver con aceptar en lugar de resignarse. “Es que soy así, no puedo cambiar”, esto es resignación.

-La clave tiene que ver con discernir qué está en nuestra mano cambiar
y qué cosas no.

-La clave está en saber diferenciar nuestros actos y conductas
de nuestra propia identidad.

¿Te gustaría cultivar la aceptación e integrarla en tu vida cotidiana?

Consultor en Mindfulness Transpersonal

 

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