Captura de pantalla a las

"7 claves emocionales en los conflictos de pareja"

Un aspecto fundamental para tener en cuenta en la terapia de pareja es lo que podríamos denominar como “la sombra de la pareja”. Dicho término se refiere a la actitud por la que somos capaces de lanzar al exterior nuestras basuras emocionales sin tener en cuenta el impacto que van a tener en el clima emocional del conjunto. Esto suele suceder cuando olvidamos la regla de Aristóteles:

"Expresar lo que sentimos a la persona adecuada en el momento adecuado con el propósito justo y de la forma correcta"

Y así solemos enfadarnos descargando la tensión emocional de forma incorrecta con aquellas personas con las que tenemos una relación de intimidad.

Exponemos siete tipos de situaciones emocionales que suelen estar presentes en los conflictos de pareja. Todos estos conflictos suelen resolverse con una comunicación intima apoyada de forma indudable por un trabajo de meditación y psicoterapia.

1. Reactividad

Aquellas parejas en la que sus miembros están excesivamente centrados en sí mismos tienden a reaccionar a menudo; sin embargo, las parejas cuyos miembros están centrados en el nosotros, tienden a ser menos reactivas. En las parejas centradas en el Ser, hay pocas reactividades y si las hay, se toman para crecer juntos de forma compasiva y con mucho sentido del humor.

La reactividad observada y comprendida nos abre las puertas a la responsabilidad, desde la vulnerabilidad y la transparencia. Podemos pues dejar a nuestra pareja que reaccione para que pueda conectar con las emociones y las raíces de la reactividad y luego comentarlo con ella para hacerlo consciente. En esta comunicación es importante observar qué pautas de la infancia o adolescencia pueden estar emergiendo, y hacerlo desde una actitud compasiva, sin vergüenzas, sin superioridades espirituales, sin culpabilizar, sin compasión ciega… Aquí el lenguaje utilizado resulta clave: es importante que aprendamos a expresarnos desde el ‘yo siento’; es decir, desde la primera persona.

En el caso de que ambos miembros de la pareja estén en un momento reactivo, puede darse una escalada de reactividad por lo que de poco sirve sentarse a hablar. En este tipo de casos puede ayudar una psicoterapia de pareja, que ayude a trabajar desde la mente, el corazón, el cuerpo y la espiritualidad. Una psicoterapia integral, transpersonal, que integre todo lo que cada uno es.

2. Analfabetismo emocional

La inteligencia emocional es fundamentalmente la capacidad que tenemos de hacernos cargo de las emociones que experimentamos, que vivimos, y no identificarnos con ellas. “No somos las emociones”.

El analfabetismo emocional nos lleva a estar controlados por las emociones, y nos hace darle más importancia a la razón que a la emoción. Sin embargo, las decisiones tomadas que integran la razón y la emoción son más responsables y maduras. Podemos ser racionales y emocionales a la vez.

Y ahí es importante ser íntimos con nuestras emociones y pensamientos. ¿Cómo? A través de la expresión libre de todo lo que hay en nosotros, preguntarnos en pareja sobre qué estamos sintiendo es de gran ayuda. Conectando profundamente con el sentir y no buscar explicaciones solo lógicas, siendo transparentes y abiertos a las emociones y a nuestra vulnerabilidad con empatía y consciencia. Es importante además soltar creencias tales como vincular, de forma exclusiva, la racionalidad al género masculino y la emocionalidad al femenino.

3. Compasión ciega

La compasión es ciega cuando es inmadura, neuróticamente tolerante, fóbica a la hora de confrontar y sin discriminar si hay daño de por medio. No es la compasión de la que habla el Dalai Lama, no, ya que ésta posee amabilidad, pero a su vez firmeza y puede emerger desde la ira. Una ira respetuosa, pero que marca límites y señala injusticias y daños. Se refiere a que uno está haciendo todo lo que puede, y lo mejor que puede.

La compasión ciega es inmadura pues lo permite todo, incluso el maltrato y la vejación. Sin embargo, la compasión madura tiene la capacidad de confrontación ante las faltas de respeto o abusos.

4.Trabajar con los celos

Los celos son una dolorosa e intensa reacción contractiva que supone una dramatización de sentirse rechazado o reemplazado. Puede ser real o imaginario. En ambos casos supone malestar y sufrimiento, sobre todo si no nos sentimos seguros o estables en una relación. Conllevan dolor, culpa, ira, vergüenza y un profundo sentimiento de no sentirse importante para la otra persona y de pérdida de exclusividad.

Los celos patológicos se dan cuando afectan a muchos aspectos de la vida diaria y no hay bases que los fundamenten, son infundados y nos conectan con heridas que tenemos sin resolver de la infancia y de otras relaciones. En estas inquietudes subyace la insaciable aspiración a ser el único/a, cuando de sobra sabemos que esto no es posible.

En los celos naturales hay fundamentos de traición y de engaño por parte de nuestra pareja. Nuestra vulnerabilidad es violada y conviene trabajar con los ellos dándoles presencia y nombrándolos, explorarlos y verlos desde una perspectiva saludable. La psicoterapia integral y transpersonal a la vez que la meditación, son muy útiles para catalizar los celos y poder desapegarse de las emociones que generan. Sin apegos, los celos son inexistentes. Pero ya sabemos que es imposible vivir sin apegos en una relación íntima, aunque sean sanos y seguros.

5. Luchas por el poder

El poder es la capacidad de actuar efectivamente, de generar cambios significativos, imponer nuestros deseos, con cooperación de otros o no. Cuando hay lucha por el poder en relaciones centradas en uno mismo o centradas en nosotros, es porque uno de los dos tiene el poder y no le permite al otro tenerlo. En estos casos, la negociación es la clave para resolver estas disputas.

En las relaciones centradas en el Ser, las más maduras y conscientes, el poder siempre es compartido, no hay luchas, sólo compromisos, asociaciones, encuentros, sinergias, cooperaciones. El poder es un aliado para la pareja y los miembros de ésta.

Querer cambiar a nuestra pareja, o desear que cambie es faltar al amor y al respeto y suele ser sin duda, el germen de la separación de la mayoría de las parejas.

6. La vergüenza al descubierto

Puede ser que la vergüenza sea la emoción más aniquilante e incapacitante en psicoterapia y en la práctica espiritual. La vergüenza suma el miedo y la ira, nos paraliza y bloquea en el sentir, y en sus peores formas nos aniquila, nos mortifica, nos anula, y nos puede llevar en nuestras relaciones interpersonales a la venganza y a la humillación. Sin embargo, observada en pequeñas dosis, la vergüenza nos puede llevar a ser conscientes de muchas cosas. La vergüenza sana nos lleva a la responsabilidad, pero la insana nos lleva a la culpa.

En las relaciones de pareja es necesario trabajar esta emoción, observar juntos de que partes de nosotros mismos o de nuestro pasado nos avergonzamos. La clave está en trabajar con ella con compasión, respirarla, abrirnos a ella, sin miedo, compartirla con nuestra pareja para permitir que éste entre en nuestro corazón.

Érase una vez una mujer que vivía disfrazada de mujer. Y un hombre que vivía disfrazado de hombre. Cuando se encontraron creyeron esta comedia y formaron pareja. El hombre falso y la mujer falsa haciendo esfuerzos tremendos, alcanzaron una modorra que llamaron felicidad. El hombre y la mujer verdadero no llegaron nunca a conocerse.

7. Trabajo con la culpa

Podríamos decir que la culpa es “vergüenza congelada”, enredada con miedos. Nos divide, nos hace quejarnos y sentirnos incapaces, débiles. La culpa es irresponsable, impotente, nos hace sentir pequeños, y no nos hace crecer. Divide todo de forma dicotómica: lo correcto y lo equivocado.

Cuando aparece la culpa en una relación de pareja, ambos miembros se acusan mutuamente, se echan cosas en cara y no se permiten el perdón y la liberación. Es un rechazo al amor, y nos deja divididos, separados. Para trabajar con la culpa debemos profundizar en otras emociones que suelen ir asociadas a esta tales como la vergüenza, los miedos, la ira, el dolor. Por ello es fundamental darse cuenta de qué emociones prevalecen por debajo de la culpa y trabajar con todo trauma de nuestra historia que ha alimentado dichas emociones contractivas.

Todas las personas anhelamos una relación de pareja cooperativa con la que recorrer la vida en complicidad y sinergia. Sin embargo, esto a menudo no es posible debido a antiguos patrones que se repiten, dando lugar a dolorosos conflictos.

La Terapia Transpersonal propone un camino de consciencia para convertir el vínculo de pareja en crecimiento y apertura del corazón. Las relaciones de pareja, como espejo de las propias luces y sombras, brindan la oportunidad de superar el mito de la “media naranja” para vivir vínculos sanos y maduros reconociéndose como “naranja entera”.

Se concibe el conflicto de pareja como una oportunidad para incrementar el autoconocimiento y la maduración personal. Desde tal enfoque, se hace posible transitar del pedir al ofrecer, de la lucha de egos a una escucha compasiva, del sentimiento de carencia a la auto responsabilidad, de la competitividad a la colaboración, del rencor al perdón… Este camino culmina en el reconocimiento del amor que somos en nuestra identidad profunda.

 

Amar no es perder la individualidad ni torcer la visión del mundo, es reafirmarse junto al otro, crecer de a dos, siendo distintos y únicos.

¿Quieres formarte como especialista
en Terapia Transpersonal de pareja?

Compartir este artículo:

Artículos relacionados

Circulo mujeres compasion

“Mi vida sin mí. Compasión”

La dificultad de aceptarnos plenamente y de poner límites conscientes se manifiesta en aspectos tales como: rechazo del propio cuerpo, depresión (más frecuente en mujeres que en hombres), ansiedad, fatiga, trastornos de la alimentación, sensación de falta de tiempo, sentimiento

Leer más

"TALLERES GRATUITOS"

DIRECTO ZOOM de 18:30 a 20:00h*

Martes 30 Septiembre: Constelación en Vivo

* Consulta el horario en tu país. (Te enviamos la grabación.)